Revista de Ciencia Ficción Fantasía y Terror
  • Home
  • Ficción
  • No Ficción
  • In English
  • Archivo
  • Nosotros/About Us
  • Contacto/Contact

Entrevista a Rosa Montero:“La ciencia ficción es una herramienta metafórica poderosa para hablar de la condición humana”

9/11/2015

0 Comments

 
por Cristina Jurado


Rosa Montero. Narradora. Periodista. Novelista todoterreno. Madrileña de cuna con quince novelas en su haber, tres libros de cuentos infantiles, numerosos  relatos e incontables artículos. Si desde sus obras de ficción cuenta lo que imagina, desde sus textos periodísticos cuenta lo que ve, con la valentía de decir lo que en realidad todos pensamos pero muchos no nos atrevemos a decir en público. Hace poco que ha aparecido El peso del Corazón, la secuela de Lágrimas en la lluvia (ambas editadas en Seix Barral), la serie de novelas protagonizadas por la replicante Bruna Husky y ambientadas en el Madrid del S. XXII.


Uno de los aspectos más interesantes de la saga de Bruna Husky es su riqueza en referencias: el omnipresente Philip K. Dick (Montero se apropia del personaje de los tecnohumanos o “replicantes”); Larry Niven y su mundo-anillo; Peter F. Hamilton (y la trilogía Void en la que reinos fantásticos se mezclan con sociedades high-tech); y la tradición noir de Raymond Chandler (como en La Ventana Siniestra). Esta abundancia referencial está sólidamente enlazada en una trama que ofrece aventuras detectivescas con mucha acción, conflictos, y escenarios extraordinarios. En realidad, ambas novelas sirven de marco para poner de manifiesto algunos de los males que afectan nuestra sociedad: la xenofobia, la intolerancia ideológica, la identidad del ser humano, etc, y que sobre los que la autora no disimula su interés.

Rosa ha tenido la amabilidad de contestar algunas preguntas sobre estas obras, sobre la ciencia ficción en general y sobre su propio proceso creativo. Desde aquí, queremos agradecerle su disponibilidad, a pesar de que se encuentra sumergida en la elaboración de su próximo trabajo.


La escritura como aprendizaje

Cristina Jurado:  Voy a confesarte que tenía ciertos prejuicios a la hora de leer Lágrimas en la lluvia y El peso del corazón. Pensaba que nos encontrábamos ante una autora muy conocida y ya establecida, que se subía al carro de la ciencia ficción y la fantasía ante el éxito reciente de obras literarias (como la saga de Harry Potter o Los juegos del hambre) y cinematográficas (como Juego de Tronos). Estas lecturas me han servido para desmantelar esos prejuicios (¡me está bien empleado!) En alguna entrevista tuya he leído que tus obras de ciencia ficción son las más realistas que has escrito. ¿Por qué te has decantado por la ciencia ficción? ¿Qué te permite hacer este género que no logren otros?

Rosa Montero: ¡Jajaja! Mi primera novela de ciencia ficción la escribí hace 25 años.... Se titula Temblor y la publiqué en el año 1991. Es un género que siempre me ha encantado; creo que es una herramienta metafórica poderosísima para hablar de la condición humana. Y además posee, como la novela negra, un vertiente social que me atrae mucho.  Para mí estas novelas de Bruna son exactamente igual que cualquier otra novela mía.... Las he escrito con la misma ambición literaria, emocional y expresiva, y además hablan de los mismos temas que el resto de mis novelas. Todos los escritores escribimos siempre sobre lo mismo, sobre una serie de asuntos que nos obsesionan; y escribes sobre ellos para intentar entenderlos, porque no escribes para enseñar nada, escribes para aprender. De modo que en cada novela intentas encontrar una manera nueva de tocar esos temas, una manera más exacta, más profunda y más bella. Y eso es lo que he intentado hacer con mis Brunas. Es simplemente una vía de expresión más, y en mi caso, una vía que me gusta especialmente.


CJ: Hay una frase muy hermosa en Lágrimas en la lluvia: “Los androides eran seres solitarios, islas habitadas por un solo naufrago en medio de un abigarrado mar de gentes.”  En ambas novelas parece que Bruna es el personaje más “humano” de todos, quizás porque las novelas están escritas desde su punto de vista. ¿Qué significa para ti ser “humano”?
RM: Sí por supuesto que Bruna es humanísima.... De hecho, es una figura metafórica de la gran tragedia del ser humano, que consiste en venir a este mundo con tantas ganas de vivir, con tantos deseos y tantos sueños, y estar sin embargo abocado a una muerte siempre demasiado temprana, injusta, absurda, impensable, irracional. La muerte no nos cabe en la cabeza. Y mi Bruna, en efecto, es un personaje humanísimo en todo, en sus sueños y sus deseos y sus miedos y su rabia y su inseguridad y su coraje y sus contradicciones. Creo que es el personaje más poderoso que jamás he escrito y desde luego es el que a mí más me gusta. Por cierto, Bruna es además literalmente "humana". Quiero decir que, en la ficción, tú puedes dotar de humanidad a cualquier cosa; Pinocho es tremendamente humano, por ejemplo, y es de madera. Pero es que además dentro de mis novelas Bruna es "humana", o casi. Quiero decir que no es un robot; es un androide orgánico, en realidad es un clon madurado aceleradamente. O sea que mis reps son humanos, aunque hayan sido manipulados genéticamente.


CJ:  Al hilo de la pregunta anterior, me gustaría tratar tu proceso de creación. Decidiste que las novelas se narren desde el punto de vista de Bruna, pero no en primera persona. Me gustaría conocer las razones de esa decisión así como saber cómo planteas la elaboración de la historia (si utilizas fichas para los personajes, cómo te documentas, si creas croquis con líneas de argumentos para ayudarte en el proceso, etc.)
RM: Sí, como sabes cada escritor tiene su método. Yo suelo tardar unos tres años en escribir una novela (aunque estoy intentando tardar menos porque soy muy mayor y no me queda tanto tiempo, jejeje) y la mitad de ese tiempo lo paso desarrollando la historia en la cabeza y en cuadernitos. Cuando ha pasado el primera año o año y medio, y ya tengo toda la historia en la cabeza y en mis notas, hago una serie de organigramas de la novela, grandes cartulinas con el mapa del libro, o con diversos mapas, diversas maneras de organizar los materiales, planos diferentes y tentativos del libro, por así decirlo. Cuando ya sé cómo va a ser, que va a tener 45 capítulos y lo que va a suceder en cada uno, me siento al ordenador y empiezo a escribir, y en el año y medio siguiente la novela termina teniendo 62 capítulos y un personaje que tenía que llegar hasta el final se muere a medio camino, jajaja.... O sea que la novela es una criatura viva hasta el final. Y la voz narrativa.... es una de las cosas que se me ocurren primero. Escuchas cómo suena el libro en tu cabeza. Y creo que ese narrador omnisciente es un acierto.... Aleja lo suficientemente a Bruna, que si no sería demasiado abigarrada, demasiado intensa, y permite la ambigüedad y el misterio.


“Sin esa imaginación, la existencia sería invivible”

CJ: En El peso del corazón Bruna viaja al Reino de Labari, una teocracia medievaloide fuertemente jerarquizada instalada en una colonia exoplanetaria que orbita la Tierra. ¿Qué referencias utilizaste para crear este Reino? ¿Habrá viaje al Estado Democrático del Cosmos en la siguiente entrega?

RM: Uno de los temas siempre presentes en mis libros es el del fanatismo. Tengo una novela titulada Historia del Rey Transparente que sucede en el siglo XII y que trata exactamente de lo mismo.... sólo que ahí el fanatismo criminal y carnicero está representado por la primera inquisición, creada contra los cátaros. Labari no es más que una nueva versión de esa obsesión. Y el dogmatismo y el fanatismo forman parte de la esencia del ser humano, por desgracia, y han existido desde siempre. Así que me he inspirado en la condición humana. Te recuerdo que Labari ya aparecía en la primera novela, y empecé a escribir Lágrimas en la Lluvia hace ocho o nueve años.... te digo esto porque ahora se le podrían encontrar ciertos parecidos con el ISIS, pero por entontes el ISIS no existía. Y sí, por supuesto, ¡en la próxima novela iremos a Cosmos!


CJ: A lo largo de las novelas tratas una serie de temas recurrentes, desde el miedo a la muerte, hasta la xenofobia y la memoria. Reflexionas extensamente sobre esta última y es algo que me ha llamado mucho la atención. A veces, tengo la sensación de que Bruna tiene una actitud ambivalente con respecto a  ella: la detesta porque sabe que sus memorias de infancia son ficticias, pero venera los recuerdos de Merlin, su amado desaparecido. Por otro lado, las memorias de Bruna son las de Norpal, lo que hace que sea una androide única. Si nuestros recuerdos no son más que una narración ficcionada de nuestro pasado, invenciones que creamos para no sentirnos tan solos ante los acontecimientos ¿no es la memoria la más creativa y necesarias de nuestras capacidades?
RM: Estoy completamente de acuerdo contigo, pero lo que es creativo y necesario para nosotros no es la memoria, sino nuestra imaginación, que es la que se inventa esa memoria. Sin esa imaginación que reescribe nuestro pasado y da una apariencia de orden al caos de la vida, la existencia sería invivible, puro ruido y furia, como decía Shakespeare. Epicteto decía: :”lo que afecta al ser humano no es lo que le sucede, sino lo que se cuenta sobre lo que le sucede”. Ese cuento salvador es la memoria.

 
CJ: Me ha interesado tu utilización de los tatuajes de poder como objetos rituales que controlan el comportamiento. ¿En qué te inspiraste para crear este concepto?
RM: Pues no tengo ni idea. Las cosas vienen a tu cabeza aparentemente salidas de la nada, son como sueños que sueñas con los ojos abiertos. Yo tengo tatuajes y me gustan, será por eso.

 
CJ: Por último (y a pesar de que podría hacerte muchas más preguntas) ¿de qué autores crees que has aprendido más y por qué?
RM: He aprendido de todos, absolutamente de todos, los buenos y los malos, porque de los autores que no te gustan también aprendes. Pero en fin, por ser más concreta en estas novelas de Bruna hay dos autoras cuya influencia es más consciente: Ursula K. LeGuin y Patricia Highsmith.

0 Comments

Antologías de ciencia ficción en España

5/28/2015

4 Comments

 
por Cristina Jurado  @dnazproject

 
Las antologías se han convertido en una de las apuestas literarias más populares dentro de la ciencia ficción en nuestro país. En los últimos dos años, casi todas las editoriales de género ofrecen alguna en sus catálogos, y hasta los sellos especializados de las grandes casas de edición se han dejado seducir por estos productos. No solo parecen gozar del favor de la crítica sino que han terminado por conquistar al público español, que tradicionalmente ha favorecido formatos más extensos como la novela. ¿A qué se debe esa tendencia? ¿Es una respuesta puntual a la coyuntura económica de crisis, reflejo de la evolución natural del género o ambas cosas? ¿Qué aporta la antología a la ciencia ficción? A continuación, se propone explorar este tipo de obras, circunscribiendo el ámbito de estudio a las ediciones en España.

El éxito actual de este tipo de productos literarios no puede comprenderse sin realizar un repaso a su trayectoria en el mercado, ligada –y también reflejo- de la propia evolución del género en España. Comprendiendo de dónde venimos, podemos quizás anticipar a dónde vamos.

 

Las primeras antologías de ciencia ficción

Conviene aclarar que, en literatura, las “antologías” son obras que recopilan textos atendiendo a uno o varios criterios y que, al menos en España, definen compilaciones que incluyen el trabajo, valga la redundancia, de uno o varios autores. En la tradición anglosajona, si embargo, las antologías solo nombran las obras que presentan textos de varios autores, mientras que se conoce como collection al conjunto de piezas literarias de un mismo autor, agrupadas en un solo volumen (1).

La aparición de las antologías en la ciencia ficción camina de la mano del florecimiento de la narrativa breve, tal y como recoge Miquel Codony en su artículo “Las antologías y la literatura fantástica”. Desde sus inicios, la ciencia ficción se ha nutrido de cuentos y relatos para vehicular la actividad creativa de los autores, ya que estos formatos respondían a las exigencias de las revistas de género. Porque las revistas pulp se convirtieron desde el final del s. XIX y durante el comienzo del s. XX en el principal canal a través del cuál se distribuían las historias de ciencia ficción, como señala el historiador Jess Nevins. Los relatos pasaron a formar parte del ADN del género, apoyando la experimentación y el crossover con otros géneros. Como apunta Mariano Villareal: “El cuento corto aporta una intensidad prácticamente imposible de conseguir en novela. El autor puede centrarse en un único aspecto y dejar el resto a la imaginación del lector, innovar, arriesgarse, probar nuevas ideas, transmitir todo el sentido de la maravilla.”

Para Fernando Ángel Moreno, Profesor de Teoría del Lenguaje Literario en la Universidad Complutense de Madrid, investigador, autor del libro Teoría de la literatura de ciencia ficción (Sportula) y coautor de Historia y antología de la ciencia ficción española (Cátedra), la narrativa breve: “Es un género extraordinario, difícil, propicio para la experimentación, para el juego con el lector, para la crítica incisiva, para obligar a pensar (creo que más aún que la novela). Además de sus valores literarios específicos, el cuento es un lugar precioso para propuestas, para ideas. Puedes lanzar muchas en un solo libro. Las novelas giran, normalmente, en torno a unas pocas. Si aparecen muchos cuentos, aparecen muchas propuestas para que otros las retomen. Se crea un diálogo intertextual muy enriquecedor, mucho más que el crean las novelas. Esto lo tuvieron muy claro tanto los autores de la New Wave como los de la Edad de Oro. Y les fue bien con ello. Hay que educar al lector en la valía del cuento, que es por cierto un género perfecto para nuestro mundo de prisas y transportes fugaces y píldoras de reloj.”

Rodolfo Martínez, escritor y director de la editorial especializada en fantasía, ciencia ficción y terror Sportula, insiste en este punto: “El terreno natural de la ciencia ficción siempre ha sido, antes que la novela, el relato: ahí es donde ha brillado el género con más fuerza, más intensidad, donde ha tenido más garra ideológica y ha sabido poner mejor el dedo en la llaga.”

Según la SFE -la Enciclopedia de Ciencia Ficción-, las antologías surgirían a partir de los años cuarenta en USA para ofrecer a los lectores la posibilidad de leer relatos en un formato más resistente y cuidado que las revistas. Pero habría que esperar hasta The other worlds (2), publicada en 1941 por Phil Stong, para encontrar una publicación con autores de cierto peso como Harry Bates, Lester del Rey, Henry Kuttner o Theodore Sturgeon. La primera obra que se tituló The Best of Science Fiction apareció en 1946 de la mano de Groff Conklin, con prólogo de John W. Campbell, Jr. y cuarenta historias de escritores tales como Heinlein, Sturgeon, Poe, Asimov, etc.

 

Los 50 y 60: la hegemonía de la space opera

Los mercados con la maquinaria literaria más desarrollada –USA, Francia, Reino Unido- serían el espejo en el que acabaría reflejándose el español, dando paso a una serie de iniciativas que reproducirían aquellos modelos editoriales. Pero no es hasta la década de los 50 en que aparece una colección emblemática para la ciencia ficción en España: Nebulae, de la editorial Edhasa. Como señala Alfonso Merelo en sus Cuadernos de Ciencia Ficción, en 1957 se publica una antología de relatos originales de un escritor español, Antonio Ribera, bajo el título El gran poder del espacio. Unos años más tarde, en 1961, un joven autor llamado Domingo Santos irrumpe en la colección Nebulae con los relatos que formarán una antología personal conocida como Volveré ayer.

En 1963 se publica Antología de novelas de anticipación de la editorial Acervo, que seguirá apareciendo hasta 1974 (según información recabada en la web La Tercera Fundación), ofreciendo una selección de obras de autores como Pohl, Sheckley, Tiptree, Silverberg, Strugatski, Dick, Ballard, Lovecraft, Aldiss, etc. Entre los autores españoles de esta colección destacan Santos, Buiza, Valverde Torne, etc.

La editorial Labor saca al mercado en 1965 una Antología de Cuentos de Ciencia Ficción editada por Javier Lasso de la Vega, con relatos de Brian W. Aldiss, Poul Anderson, James Blish, Murray Leinster, Walter M. Miller, Chad Oliver, Frederik Pohl, Eric Frank Russell, Robert Sheckley y Clifford D. Simak. Dos años más tarde, la editorial Martínez Roca edita Visiones Peligrosas, una antología de Harlan Ellison con cuentos de Farmer, Aldiss, Dick, Sturgeon, Ballard, Brunner, Spinrad, Zelazny y Laumer, traducidos por Domingo Santos y Francisco Blanco.

Es también en 1967 cuando Domingo Santos se convierte en el antologista de la Antología Española de Ciencia Ficción de Edhasa, que incluirá textos suyos y de Alfonso Álvarez Villar, Alicia Araujo, Ángel Torres Quesada, Antonio Mingote, Antonio Ribera, Carlos Buiza, Eduardo Teixeira, Eugenio Luque, Federico García II, Francisco Valverde Torne, Jorge Campos, Juan Atienza, Marius Lleget, Francisco Ibáñez Serrador, P.G.M Calin, Santiago Martín Subirats y Tomás Salvador.

En 1969 Prensa Española publica la Antología española de ficción científica con relatos de Antonino González Morales (que actuaría como seleccionador y firmaría la introducción), Carlos Romero Guijo, Enrique Jarnés Bergua, Enrique Sáez González, Guillermo Solana, Juan José Plans, Manuel García Viñó y Manuel Tomás Raz.

Poco a poco las temáticas irán dejando atrás la space opera, que era una constante en estas primeras antologías, para ir dando paso de manera progresiva a una mayor variedad de asuntos tratados desde una óptica más cercana. Las obras traducidas a nuestro idioma procedentes del mercado anglosajón -y en menor medida, del alemán, italiano, belga, francés y ruso- y que se habían hecho muy populares en colecciones especializadas, sirvieron como fuente de inspiración a los autores nacionales, que ya empezaban a adaptar escenarios, situaciones, personajes y tramas a la realidad española.

 

Los 70 y 80

Quizás, el reciente auge de las antologías en el mercado nacional esté en la enorme influencia de las anglosajonas, que comenzaron a ser traducidas en los 60 pero que se afianzaron en los 70 cuando, recordemos,  aún funcionaba la censura del franquismo. Se trataba de colecciones de historias de los autores de la Edad de Oro de la ciencia ficción en inglés, que  permitieron a muchos de los escritores españoles entrar en contacto con el género. Hablamos de las antologías publicadas por Bruguera, por la editorial A.T.E, por Luis de Caralt y por Orbis. En estos casos se trataba de traducciones de antologías que se tomaban directamente del inglés o el francés, por lo que no había una labor de selección y revisión de relatos.

En este sentido, Ciencia ficción contemporánea daría nombre a una antología que la editorial Bruguera publicó en 1971 con textos extraídos de "The Magazine of Fantasy and Science Fiction" de Bob Leman, Gerald Jonas, Gilbert Thomas, Kit Reed, Leo P. Kelley, Robin Scott, Thomas Burnett Swann. Esta selección se editaría en 1972, 1973, 1975.

Es en 1972 en el que aparece Antología de ciencia ficción social de la mano de Carlos Buiza con relatos suyos y de Carlo Frabetti, Carlos Saiz Cidoncha, Guillermo Solana, Jaime de la Fuente, José Luis Garci, Juan Extremadura, Juan G. Atienza, Juan Tébar, Luis Vigil y Manuel Pacheco, en la desaparecida editorial Zero. Esta antología supone un verdadero punto de inflexión en este tipo de obras, tal y como reconoce Juanma Santiago -escritor, experto en fandom y ex-director de la revista Gigamesh-: “ya que por primera vez se prima el criterio de la temática común ("ciencia ficción social"), en sentido amplio, y con todas las limitaciones impuestas por la censura.”

En este mismo año sale a la luz la Antología Española de Ciencia Ficción de la editorial P.P.C. (Propaganda Popular Católica) con selección de Raúl Torres y que contenía historias de Francisco Izquierdo, Luis Vigil, Francisco Lezcano Lezcano, Enrique Jarnés Bergua, Fernando L. Serrano, Sebastián Martínez, José L. Martín Sánchez, Alfonso Martínez Mena, Félix Martínez, Orejón, Carlo Murciano, Manuel Pilares, Juan José Plans, Carlos Rojas, Tomás Salvador, Domingo Santos, Pedro Sánchez Paredes, Guillermo Solana, Juan Tébar y el propio Raúl Torres.

Miguel Castellote seleccionarían en 1973 los textos que compondrían la Antología de la ciencia ficción en lengua castellana volúmenes I y II para la editorial Ultramar, que contaría con las historias de Carlos Saiz Cidoncha, Jorge Campos, Enrique Jarnés Bergua, Alfonso Álvarez Villar y Juan Atienza, Domingo Santos, Antonio Mingote, Francisco García Pavón y Pedro Sánchez Paredes.

La editorial A.T.E editó en 1976 Andrómeda, una recopilación que contenía historias premiadas por la revista “Locus” – las de Christopher Priest, Brian W. Aldiss, y Harlan Ellison- y otras de autores como Andrew M. Stephenson, Bob Shaw, Gerge R. R. Martin, Michael G. Coney, Naomi Mitchison y Robert Holdstock. Así comenzaba la andadura de una colección que se mantuvo hasta 1982 y que sacaría al mercado varios volúmenes con antologías temáticas y otras dedicadas a autores anglófonos y no anglófonos como Otros mundos, otros mares con prólogo de Darko Suvin y historias de Stanislav Lem, entre otros.

De 1976 a 1981 la editorial Caralt publicaría un total de 35 antologías, algunas de los cuales recogían relatos de un solo autor –las dedicadas a Arthur C. Clarke, Isaac Asimov, George Langelaan (traducida por Fernando Sánchez Dragó), Brian W. Aldiss, Edgar Allan Poe, Robert Silverberg, Murray Leinster y George. R. R. Martin-, aunque la mayoría mostraba selecciones de varios autores con nombres tan sugerentes como Luna de miel en el espacio, Los hombres paradójicos, o El buldozer asesino.

También en los 80, la editorial Adiax publicará las antologías Universo (traducciones de las obras homónimas en inglés editadas por Terry Card y que recogían lo mejor de la narrativa breve de los 70 y 80)  y Nuevas Dimensiones, otra traducción de New Dimensions II de la editorial Doubleday con introducción de Robert Silverberg.

La editorial Acervo comenzará en esta década a publicar obras de ciencia ficción contando con Domingo Santos como director. En 1976 publicará Antología no euclidiana volumen I y II con historias de Ballard, Bradbury, Sheckley, Priest, Ellison, Le Guin, Silverberg, Clarke, etc. Pero en 1975 sacaría al mercado su Antología de novelas de anticipación, una edición al estilo del omnibus anglosajón donde se reúnen -en un mismo volumen- novelas y novelas cortas, y no solo relatos. Esta obra incluía trabajos de Francisco Lezcano, Alfonso Álvarez Villar, José Sanz y Díaz, José María Aroca, Juan G. Atienza, Carlos Buiza, Domingo Santos, Jacques Ferrón y Francisco Valverde Torne.

Martínez Roca editó en 1976 La edad de oro de la ciencia ficción, que después publicaría Orbis, con prólogo del propio Isaac Asimov, con relatos y novellettes que el autor seleccionó de entre los mejores de los años 30. Ese mismo año, Producciones Editoriales publica Infinitum. Ciencia ficción. Antología de relatos y cómics de ciencia ficción con Juan José Fernández Ribera como seleccionador.

En 1982 la labor editora de Domingo Santos le lleva a seleccionar para Martínez Roca Lo mejor de la ciencia ficción española con los escritores españoles más relevantes del momento como Alfonso Álvarez Villar, Juan G. Atienza, Luis Eduardo Aute, Gabriel Bermúdez Castillo, Carlos Buiza, Carlo Frabetti, Enrique Lázaro, Juan José Plans, Javier Redal, Ignacio Romeo, Jaime Rosal del Castillo, Carlos Saiz Cidoncha, Ángel Torres Quesada, Luis Vigil o el propio Santos, etc.

En 1983 la editorial Orbis editó Visiones Peligrosas I, de la que saldría una segunda edición en 1985 -Visiones Peligrosas II-. En este caso se trataba de una traducción realizada por Domingo Santos y Francisco Blanco de la antología homónima editada por Harlan Ellison que contenía un relato premiado con el Nebula de Phyllip José Farmer y otros de Brian W. Aldiss, Frederik Pohl, el propio Ellison, Miarian Allen de Ford,Robert Bloch y Robert Silververg. Para muchos se convertiría en una obra que abriría las puertas a la Nueva Ola, un movimiento que quería sacudir los anquilosados cimientos de la ciencia ficción.

Ese mismo año, Martínez Roca lanzaba Lo mejor de Fantasy & Science Fiction: antología del 25 aniversario con una selección que incluía a autores galardonados con el premio Nébula -Fritz Leiber- o que había hecho doblete con el Hugo –Poul Anderson-.  Editado por un conocido antologista, Edward L. Ferman, el resto de las selección incluía a Sturgeon, Bradbury, Asimov y Blish. Se trataba de un número especial de la revista norteamericana “The Magazine of Fantasy & Science Fiction¨ para celebrar su cuarto de siglo de existencia que llegaría a España en 1976, con una edición posterior de 1978 de Mundo Actual Ediciones. Martínez Roca realizó diversas ediciones a principios de los ochenta, añadiendo cuentos al volumen original, que saldría en Orbis de cara al mercado sudamericano (gracias al blog Memorias de un friki por la documentación).

En 1985 la editorial Orbis, publicaría Lo mejor de la ciencia ficción I, II y III, traducción de una selección realizada por Edward L. Ferman, con relatos de Harlan Ellison, Phyllis Maclennan, Alfred Bester, Wilma Shore, Stephen Tall, B.L. Keller, Poul Anderson, Gary Jenning, Poul Anderson, James Blish, Frederik Pohl, Raylyn Moore, Phyllis Eisenstein. Como apunta Alfonso Melero en un artículo del blog Libro de Notas, se trataba de una serie que tomaba prestadas obras de las colecciones publicadas por Acervo y Martínez Roca, ofreciendo lo mejor de la producción internacional de ciencia ficción a los lectores castellano-parlantes.

 

Los 90

Desde 1992 la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (AEFCFT), publica dos antologías tri-temáticas: Fabricantes de Sueños, con los mejores relatos aparecidos durante el año anterior en revistas y fanzines; y Visiones, en honor al Visiones Peligrosas de Harlan Ellison, que tiene como objetivo promocionar a los nuevos escritores noveles y publicar relatos inéditos (3) (4).

 La labor de Fabricantes de Sueños y Visiones fue y está siendo vital para el género en España, al ofrecer un soporte respaldado por la AEFCFT para dar a conocer escritores noveles y para destacar las historias más interesantes del panorama literario. De cuidada etiqueta, los criterios de selección hacen hincapié en la calidad de las historias.

De la luna a Mecanópolis: antología de la ciencia ficción española 1832-1913 es el título de la obra que Nil Santiánez-Tió recopiló para Cuaderns Cremá en 1995. Lo interesante de esta antología es que recogía exclusivamente relatos de autores españoles del s. XIX que habían cultivado el género desde el s. XIX, como Ángel Ganivet, Azorín, Camilo Millán, Enrique Gaspar, Joaquín del Castillo y Mayone, José Fernández Bremón, Leopoldo Alas Clarín, Miquel de Unamuno, Nilo María Fabra, Pompeyo Gener, Ramón Pérez de Ayala, Santiago Ramón y Cajal y Tirso Aguimana de Veca. Según se señala en la entrada sobre esta antología de la Tercera Fundación, esta selección ofrece una mirada sobre los comienzos de la ciencia ficción en España con temáticas que incluyen viajes en el tiempo, experimentos biológicos, utopías, distopías, la conquista espacial, y especulación sobre el futuro de la sociedad y la tecnología.

En 1997 Alfaguara publica en su serie juvenil la Antología de los mejores relatos de ciencia ficción con historias de Clarke, Simak, Wells, Asimov, K. Dick, Bradbury y Silververg y Stanislaw Lem, seleccionadas por Ricardo Bernal.

La editorial Bígaro publica en 1998 Cuentos de Ciencia Ficción, una recopilación realizada por Miquel Barceló y Pedro Jorge Romero que recogía el trabajo de autores españoles desde 1980. En ella hay historias del propio Barceló y de Julio Septién, Rodolfo Martínez, Javier Redal, Rafael Marín, Ricard de la Casa y Pedro Jorge Romero, Javier Cuevas, Javier Negrete y Juan Miguel Aguilera.

 

La primera década del s. XXI

La revista El Melocotón Mecánico publicó en 2000 la Antología de relatos II concurso EMM (El Melocotón Mecánico), con cuentos de Alejandro Domingo Bazán, Antonio Martín Infante, Ignacio Sanz Vallas, Joan Antoni Fernández, Jorge Gallego Alarcón, José Antonio Cotrina, José Carlos Canalda, Salvador Jiménez Gutiérrez, Víctor Miguel Gallardo. Bajo el sello de Grupo Ajec, se trataba de una obra que agrupaba los mejores relatos aparecidos en sus páginas y en los concursos organizados.

En 2002 aparece Los cazadores de nubes y otros relatos de Equipo Sirius que recogía el relato ganador y los finalistas del premio Pablo Rido, con textos de Oscar Daniel Salomón, Carlos Manuel Córdoba, Félix J. Palma, Eugenio Sánchez Arrate y Ramón Muñoz.

Antología de la ciencia ficción española (1982-2002) aparece en 2003 en la editorial Minotauro de la mano de Julián Díez. Con relatos de Rafael Marín, Elia Barceló, Cesar Mallorquí, León Arsenal, Juan Miguel Aguilera, Joan Carles Planells, Rodolfo Martínez, Armando Boix, Daniel Mares, Ramón Muñoz, Eduardo Vaquerizo y José Antonio Cotrina, representa el primer esfuerzo antológico de autores españoles del siglo XXI. La obra, conocida en los círculos del fandom como la antología naranja, se abre con una análisis de Díez sobre el género en nuestro país. “Mi idea, ante todo, era presentar al lector culto la validez de la actual ciencia ficción española, así que la primera exigencia era la de tener a los autores con mayor rigor en su trabajo. La selección específica del cuento de cada uno intentó buscar una variedad temática, para que el libro fuera ameno en sí mismo, y una representatividad dentro de la obra de cada autor, evitando en la medida de lo posible que el relato además tuviera numerosas ediciones previas.” (Entrevista a Díez en la revista Axxón)

Cronopaisajes: Historias de viajes en el tiempo de Ediciones B se publica en 2003 con prólogo de Miquel Barceló e introducción de Peter Haining, el seleccionador de la edición original. Incluía relatos de Bester, Clarke, Bayley, Aldiss, Kornbluth, Mitchell, Russell, Pohl, Briarton, Wells, Asimov, Priestley, Ballard, Finney, Gunn, Amis, Moorcock, Romero, K. Dick, Sprague de Camp, Bradbury, Hugues, Heinlein, Young y Nolan. 

La editorial Páginas de Espuma lleva al mercado en ese mismo año La Chica de átomos de oro y otros cuentos antiguos de ciencia ficción, una antología de textos de autores como George Barr, Camille Flammarion, George Chesney, Camille Fammarion, Alfred-Louis-Auguste Franklin, Charles Cross, Ruyard Kipling, Octave Uzanne y Albert Robida, Wardon Allan Curtis, Robert Barr, Jack London, Enrique Mauvars, Ray Cummings, Guy de Maupassant, Amado Nervo, G. Macaulay Trevelyan, Francis Stevens o Emilio Salgari. Editada por Francisco Arellano, intentaba ofrecer historias que no estuvieran contenidas en otras antologías y que se hubieran escrito a finales del s. XIX y principios del XX.

En 2004 Julián Díez recopila para Minotauro la Antología 10. Relatos de Ciencia ficción española incluyendo el trabajo de Alejandro Carneiro, César Mallorquí, Elia Barceló, Santiago Eximeno, Félix J. Palma, José Antonio Cotrina, Joaquín Revuelta, José Antonio del Valle, Gabriel Bermúdez Castillo y Rafael Marín.

A principios de los años 90, Luis García Prado convierte el fanzine “Un fantasma recorre Andorra” en “El fantasma” y luego en la revista “Artifex”, dedicada a la narrativa breve fantástica. Este hecho coincide con el nacimiento de la editorial Bibliópolis, dando lugar a una publicación en papel que optaba por ofrecer únicamente contenidos de ficción, sin artículos, columnas de opinión ni reseñas. Julián Díez se convierte en co-seleccionador de la revista que pasará por diferentes épocas en las que terminará adoptando la forma de libro de bolsillo. A partir de la segunda época, la publicación adoptaría el nombre de Artifex segunda época: antología de literatura fantástica y en 2008 aparece en formato electrónico (pdf) Artifex Nº1 en su cuarta época de la mano de la Asociación Cultural Xatafi, editándose hasta el número 5.

"El Melocotón Mecánico" editaría Postales desde la Habana y otros cuentos en 2005, Libertad condicionada y otros relatos en 2006 y 65 instantes y otros relatos en 2009, Magnífica víbora de las formas (editada por Juan Antonio Fernández Madrigal en 2008), y Dionisia Pop (editada por Francisco Javier Pérez en 2008), Bajo la influencia (editada por Daniel Miñano en 2009), Divergencia a más infinito (editado por Fernando Lafuente Clavero en 2011) y las editadas por Sergio Mars: El rayo verde en el ocaso (2008); y La mirada de Pegaso (2010 y premio Ignotus en 2011). 

Entre 1999 y 2010, Libro Andrómeda editaría varias antologías: Fantasmas cibernéticos (1999), Narrativas Fantásticas (2000); Policía Sideral (2000), 2001: Odisea literaria (2000), Amores extraños (2001), Corazones de obsidiana (2003); Sistema Binario (2003); Dama eternidad (2004); Razas estelares (2004); Especial Phillip K. Dick (2005); La estirpe de Tordón (2005); Historia alternativa (2006); Terror cósmico (2006); Mensajes perdidos (2006); Especial Asimov (2007); Sonrisas y Asteroides (2008); Mundos desconocidos (2009); Utopía final (2010); Cazadores de cometas (2012).
Por su parte, Espiral publicaría Impactos en el tercer milenio en 1999, Globalización en 2002, Estación espacial internacional en 2003, Escasez de petróleo en 2004 y Fragmentos del futuro entre 2006 y 2008.

Perturbaciones fue el título escogido por la editorial Salto de Página para una antología de relatos fantásticos que publicó en 2009. Juan Jacinto Muñoz Rengel actuó como seleccionador y firmó la introducción de un volumen con historias de extensión variable de José María Merino, Juan Pedro Aparicio, Cristina Peri Rossi, Cristina Fernández Cubas, Norberto Luís Romero, Pilar Pedraza, Julia Otxoa, Elia Barceló, Laura Freixas, Carlos Castán, Luís García Jambrina, Ignacio Martínez de Pisón, Ángel Olgoso, Fernando Iwasaki, Pedro Ugarte, Manuel Moyano, David Roas, Félix J. de Palma, Miguel Ángel Muñoz, Ignacio Ferrando, Jon Bilbao, Óscar Esquivias, Patricia Esteban Erlés, Luís Manuel Ruiz, Óscar Sipány Miguel Ángel Zapata.

Ediciones Idea saca al Mercado Trece Gramos de Gofio Estelar: Antología de cuentos canarios de ciencia ficción en 2010, coordinada por Juan Ignacio Royo y Ángel Morales, con textos de Sergio Barreto, Eduardo Delgado, Agustín Díaz Pacheco, Miguel Ángel Díaz Polarea, Félix Díaz, Ramón Herar, Olga Márquez, Iván Morales, Víctor Ramírez, José Rivero Rivas y Juan Ignacio Royo.

El carpintero y la lluvia será la primera antología de cuentos de Rodolfo Martínez publicada por Sportula en 2010, a la que seguirán del mismo autor Cabos Sueltos -ese mismo año y ambientada en el universo de Drímar-, y Horizonte de Sucesos en 2011.  También en 2011 la editorial miNatura, asociada a la revista del mismo nombre, publicaría la antología El día de los cinco Reyes y otros cuentos con los micro-cuentos de ciencia ficción y fantasía seleccionados a partir del concurso “Primera Convocatoria miNatura Ediciones”.

2012 se convertirá en uno de los más prolíficos en cuanto a publicación de antologías en nuestro país, marcando el pistoletazo de salida de una tendencia que continuará en el 2013, pero que se consolidará en el 2014. No solo se ampliarán el espectro de temáticas utilizadas como criterio de selección, sino que se apreciará una mayor presencia de las autoras de ciencia ficción.

Para conmemorar que su catálogo alcanzaba las cien obras, Ediciones Irreverentes lanza 2099. Antología de Ciencia Ficción, bajo la batuta de Félix Díaz y Miguel Ángel de Rus. A las historias de autores consagrados del género a nivel internacional como Julio Verne, Ray Bradbury, Philip K. Dick o Arthur C. Clarke se sumaron las de Stephen Baxter, Carlos Saiz Cidoncha, Ana María Shua o Sergio Gaut vel Hartman, Eduardo Vaquerizo, Pedro Pujante Hernández, Jorge Majfud, Alberto Chimal, Víctor Bórquez Núñez, Raúl Hernández Garrido o Rubén Serrano. La selección incluyó los relatos finalistas y ganador del X Premio Internacional de Relato ‘Sexto Continente’ de Ciencia Ficción y Ficción Distópica. Las obras recopiladas ofrecían una mirada múltiple sobre el futuro desde un punto de vista social, tecnológico, político, científico, etc.

En el 2012 Salto de Página publica Prospectivas. Antología del cuento de ciencia ficción española actual en la que Fernando Ángel Moreno actuó como seleccionador. Los relatos incluidos estaban firmados por Carlos Pavón, Cesar Mallorquí, Daniel Mares, Eduardo Vaquerizo, Elia Barceló, Joaquín Revuelta, José Ramón Vázquez, Juan Antonio Fernández Madrigal, Jacinto Muñoz Rengel, Juan Miguel Aguilera, Julián Díez, León Arsenal, Santiago Eximeno, Manuel Vilas, Matías Candeira, Rafael Marín Roberto Bartual y Rodolfo Martínez. Con una completa bibliografía, la antología incluía un interesante prólogo de Moreno sobre las características de la ciencia ficción española, así como una semblanza histórica desde sus modesto comienzos en los bolsilibros.

Por su parte, Sportula publicaba Akasa-Puspa, de Aguilera y Redal una antología de relatos basados en el universo creado por Juan Miguel Aguilera y Javier Redal en las novelas Mundos en el abismo e Hijos de la Eternidad. En esta obra se incluía el trabajo de los propios seleccionadores, además de los de José Antonio Cotrina, Rafa Fontériz, Toni Garcés, Rafael Marín, Sergio Mars, Felicidad Martínez, Alfonso Mateo-Sagasta, Daniel Pérez Navarro, Paco Roca, Domingo Santos, José Carlos Somoza, José Miguel Vilar-Bou, José Manuel Uría, Yoss y Jesús Yugo. También este sello será responsable de la aparición de Vintage 62: Marilyn y otros monstruos entorno a la figura de la conocida actriz, incluyendo relatos de Antonio Calzado, Antonio Castro-Guerrero, Alejandro Castroguer, Javier Cosnava,

Mario Escobar, Rafael Fernández, Federico Fernández Giordano, Fernando J. López del Oso, Jorge Magano, Rafael Marín, Rodolfo Martínez y Antonio Montes, seleccionados por Castroguer.

 

La segunda década del s. XXI

Fábulas de Albión, la editorial que más tarde pasaría a formar parte de Ediciones Nevsky, publicó en 2012 Steampunk: antología retrofuturista editada por Félix J. Palma y con relatos de Óscar Esquivias, Fernando Marías, José María Merino, Juan Jacinto Muñoz Rengel, Andrés Neuman, Fernando Royuela, Luis Manuel Ruiz, Care Santos, José Carlos Somoza, Ignacio del Valle, Pilar Vera y Marian Womack.

Ese año también vio la luz La guerra de España contra los Estados Unidos y otros relatos: Antología del padre de ciencia ficción española, con relatos de ciencia-ficción y anticipación de Nilo Fabra  para la editorial Berenice. En 2012 también aparece la antología Homenaje, dedicada a la obra de Domingo Santos, editada por la desaparecida editorial Ajec. En esta selección, Santos rinde tributo a los grandes autores de la edad de oro del género tales como Asimov, Bradbury, Clarke, Orwell, etc…

Ese mismo año será testigo de la aparición de TerraNova: Antología de Ciencia Ficción Contemporánea de la mano de la editorial Sportula, contando como seleccionadores con Mariano Villareal y Luis Pestarini. Esta primera entrega incluía relatos traducidos al español de Ken Liu, Ian Watson y Ted Chiang con historias originales en español de Eric. J. Mota, Juanfran Jiménez, Teresa P. Mira de Echeverría, Víctor Conde y Lola Robles. La propuesta de TerraNova destacaba por su originalidad y calidad: ofrecía una edición en rústica y en digital de textos traducidos al español de autores contemporáneos conocidos por los aficionados del mercado anglosajón pero poco o nada conocidos por el español, algunos de ellos ganadores de los premios Hugo, Locus, Nebula y World Fantasy. La selección se completaba con historias de autores que escribían en español y que procedían de ambos lados del Atlántico, dando cabida a la narrativa latinoamericana más reciente. Al año siguiente se conseguiría editar la obra en el mercado anglosajón, incluyendo la traducción de los relatos de los autores que escribían en español y añadiendo un texto de Felicidad Martínez.

La ciudad, tres momentos, con relatos localizados en un escenario urbano sin nombre de Rodolfo Martínez, saldría al mercado en 2012 desde el sello Sportula, al igual que Roy Córdal, Detective que recogería dos historias del mismo autor.

En 2013 se publicaría TerraNova 2 con aquellos cuentos que no habían entrado en la primera edición, como el ya citado de Felicidad Martínez y los de Aliette de Bodard, Adam Troy-Castro, Germán Amatto, Carlos Gardini, Nnedi Okorafor, Pedro Andreu, Greg Egan, Ramón Muñoz, Lavie Tidhar y Ken Liu. El sello Fantascy, del grupo Penguin Random House, se convirtió en la editorial que acabaría lanzando esta obra, contando de nuevo con el tándem seleccionador compuesto por Villareal y Pestarini. En 2014 haría su aparición TerraNova 3, esta vez sin la participación como seleccionador del argentino, con relatos de China Miéville, Eduardo Vaquerizo, Miguel Santander, Emilio Bueso, Jorge Baradit, Ken Liu, Ricardo Montesinos, Liu Cixin, Paolo Bacigalupi, Paul J. McAuley y Sofía Rhei, esta última elegida a través de una convocatoria abierta.

Más allá de Némesis es una antología publicada en 2013 de la mano de Sportula que invitaba a varios autores a explorar el universo creado por Juan Miguel Aguilera y Javier Redal en Némesis. Los autores seleccionados fueron José Manuel Uría, María Zaragoza, Sergio R. Alarte, Carmen Moreno, Sofía Rhei, Eduardo Vaquerizo, León Arsenal, Pedro Pablo G. May, Rafael Marín, Javier Negrete, J. Javier Arnau y Rodolfo Martínez, además del propio Aguilera. El mismo sello lanzará Vintage 63: JFK y otros monstruos entorno a la figura del presidente norteamericano y con textos de María Zaragoza, Víctor Conde, Domingo Santos, Àngels Gimeno, Javier Cosnava, Antonio Montes, Federico Fernández Giordano, Gabriel Bermúdez Castillo, Antonio Calzado, Alejandro Castroguer (de nuevo seleccionador), María Teresa Lezcano, Jorge Magano y Antonio Castro-Guerrero.

En 2013 las antologías tomaron un nuevo camino a través de la publicación online. La web Ficción Científica, gestionada por José Antonio Cordobés, lanzó una antología gratuita con los relatos que llevaba publicando desde el año anterior. Con prólogo de Cristina Jurado, esta obra se titulaba Ellos son el futuro y recogía cuentos y micro-relatos de la prologuista y de Santiago Eximeno, Felicidad Martínez, José Ramón Vázquez, Miguel Santander, Nieves Delgado, Josué Ramos, Juan González Mesa, Jorge Baradit, Ricardo Manzanero y Manuel Moledo.

La editorial Aristas Martínez lanza en 2013 Presencia Humana. Nueva Literatura Extraña una antología de relatos weird con autores como Riot Über Alles, Colectivo Juan de Madre, Robert Juan Cantavella, Laura Fernández, Matías Candeira, Cisco Belabestia, Tamara Romero y Luis Gámez. A través de esta obra, el sello extremeño inició la trayectoria de un proyecto diseñado para continuar en el tiempo, a través de lo que se convertiría en la revista Presencia Humana. Con dos números al año, esta publicación en papel reúne ficción, no ficción, ilustración y una cuidada producción editorial, reivindicando los libros como auténticos objetos de arte.

Este año apareció en el mercado español un sello dedicado a la edición digital de antologías que recientemente ha decidido apostar también por las novelas cortas, con temáticas que se debaten entre la ciencia ficción, la fantasía, el weird y el terror. Nos referimos a Fatalibelli, que inició su andadura con la obra Hinc Sun Dragones, dedicada a los relatos traducidos de Tim Pratts y continuando con: Ad Astra con textos de ficción científica de Peter Watts; Arcana Mundi, cuentos fantásticos y de ciencia ficción de Elisabeth Bear; y El ciclo de Xuya, de Aliette de Bodard. 

Alfa Eridiani publicaría Nuevos Fragmentos de futuro de Fabián Álvarez López y Sportula lanzó una serie de antologías dedicadas a varios autores como: Simetrías Rotas, con cuentos del británico Steve Redwood, algunos traducidos al español y otros especialmente escritos para la ocasión; Bajo soles alienígenas, una recopilación de tres cuentos de Domingo Santos (La piel del camaleón, La soledad de la máquina y El primer día de la eternidad); y Porciones Individuales, una selección de narrativa breve de ciencia ficción de Rodolfo Martínez.

El blog Cuentos para Algernon, compiló los relatos que había traducido de inglés desde su creación en 2012 con una selección gratuita online llamada Antología Cuentos para Algernon: Año 1 (5). Esta web sin ánimo de lucro destaca por realizar un interesante trabajo divulgativo en nuestro país de la narrativa breve internacional.

Ese mismo año Tyrannosaurus Books publica Ácronos. Antología Steampunk Vol.1, una recopilación de cuentos de este sub-género de autores como Janacek Jadehierro, José Ramón Vázquez, Josué Ramos, Rafael González, Laura López Alfranca, Miguel Aguerralde, Ángel Luis Sucasas, Guillem López, Jesús Cañadas, Pedro López Manzano, Víctor Conde, Paulo César Ramírez Villaseñor, Robber LeBlancs y Luis Guallar Luján.

Sportula publicó en 2014 Los Premios Ignotus: 1991-2000, una obra coordinada por el director de la editorial, Rodolfo Martínez, que recogía relatos de él mismo y de Elia Barceló, Rafael Marín, Javier Negrete, Rodolfo Martínez, Juan Miguel Aguilera, Domingo Santos, César Mallorquí y León Arsenal. El libro es un homenaje a la labor de la AEFCFT, que concede desde 1991 los premios Ignotus, e incluye las reflexiones de Mariano Villareal y Juan Manuel Santiago sobre la situación de la ciencia ficción, la fantasía y el terror durante la década de los noventa.

La misma editorial lanzaría al mercado ese mismo año Empaquetados, un cajón de sastre con relatos que mezclan la ciencia ficción y la fantasía de la mano de  Juan Miguel Aguilera, Antonio Romero, Carmen Moreno, Daniel Pérez Navarro, Domingo Santos, Eduardo Vaquerizo, Felicidad Martínez, Gabriel Bermúdez Castillo, Manuel Miyares, Pablo Bueno, Rafael Marín, Rodolfo Martínez, Santiago García Albás y Víctor Conde.

Akasa Puska sería otras de las apuestas antológicas de esta editorial, con la intención de explorar el universo creado por Juan Miguel Aguilera y Javier Redal en las novelas Mundos en el abismo e Hijos de la Eternidad. Bajo la coordinación de Rodolfo Martínez, la obra incluiría textos del propio Aguilera junto con los de José Antonio Cotrina, Rafa Fontériz, Antoni Garcés, Rafael Marín, Sergio Mars, Felicidad Martínez, Alfonso Mateo-Sagasta, Daniel Pérez Navarro, Javier Redal, Paco Roca, Domingo Santos, José Carlos Somoza, José Miguel Vilar-Bou, José Manuel Uría Yoss y Jesús Yugo.

También en 2014 se pondría a la venta a través de Sportula Cybersiones de Santiago García Albás, una recopilación de sus tres novelas cortas de ciencia ficción dura: El rey Lansquenete, Delirios de grandeza y La parte del Ángel. Esta obra acompañaría Los pingüinos también se ahogan, otra recopilación de cuentos de Steve Redwood para el mismo sello.

Esas fechas serán testigo de la aparición de Mañana Todavía, una antología editada por Fantascy con relatos por encargo dedicados a las distopías con escritores como Juan Miguel Aguilera, Elia Barceló, Susana Vallejo, Emilio Bueso, Laura Gallego, Rosa Montero, José María Merino, Rodolfo Martínez, Marc Pastor, Félix J. Palma, Javier Negrete y Juan Jacinto Muñoz Rangel.

Ediciones Nevsky lanza a finales de ese año Retrofuturismos: antología steampunk, siguiendo la estela abierta por Steampunk: antología retrofuturista. Esta recopilación incluye las interpretaciones de este sub-género de Alfredo Álamo, Ángel Luis Sucasas, Félix J. Palma, Francisco Miguel Espinosa, Guillermo Zapata Romero, Jesús Cañadas, Jospeh Remesar, Laura Fernpandez, Cristina Jurado, Luis Guallar Luján, Marian Womack, Noemí Sabugal, Rafael Marín, Rocío Tizón, Rubén Sánchez Trigos, Sofía Rhei y Sergio Linfante.

2014 también fue el año en el que apareció Historia y antología de la ciencia ficción española para la editorial Cátedra. Julián Díez y Fernando Ángel Moreno combinaron sus fuerzas para seleccionar textos de Nilo María Fabra, Azorín, Tomás Salvador, Domingo Santos, Gabriel Bermúdez Castillo, Enrique Lázaro, César Mallorquí, Juan Miguel Aguilera, Elia Barceló, José María Merino y Jacinto Muñoz Rengel. Desde sus más de 500 páginas, no solo realiza un recorrido histórico por el género en nuestro país, sino que profundiza en sus claves, reivindicando su importancia en el panorama literario.

Alucinadas, publicada en edición digital en 2014 por Palabaristas y que aparecerá en rústica en 2015 de la mano de Sportula, es una antología de relatos inéditos (a excepción del de Angélica Gorodischer) de ciencia ficción en español escritos por mujeres. Coordinada por Cristina Jurado y María Leticia Lara Palomino, cuenta con un prólogo de la editora Ann VanderMeer e incluye relatos de Teresa P. Mira de Echeverría, Felicidad Martínez, Laura Ponce, Yolanda Espiñeira, Nieves Delgado, Lola Robles, Sofía Rhei, Layla Martínez, Marian Womack, Carme Torras y Angélica Gorodischer. Esta iniciativa marca un cierto hito en la historia de las antologías al recoger el testigo de proyectos del mercado norteamericano que datan de la década de los 70 tales como Women of Wonder. Para el 2015 se prevé que la antología se traduzca al inglés a través de un proyecto de crowfunding coordinado por Palabaristas.

Sportula publica en 2014 Crónica de Tinieblas, una recopilación de relatos inéditos basados en el universo ucrónico español de Danza de Tinieblas y Memoria de Tinieblas del madrileño Eduardo Vaquerizo. La selección, realizada por Vaquerizo, recoge el trabajo de Santiago Eximeno, Alfredo Álamo, Josué Ramos, Juan Carlos Herreros Lucas, Joseph Remesar, Víctor Conde, Fernando Ángel Moreno, Gabriel Díaz, Ludo Bermejo, Chus Álvarez Martínez, Alberto García-Teresa, Ramón Muñoz, Pedro López Manzano, Sofia Rhei, Raul Montesdeoca, Cristina Jurado y Josemi de Alonso.

Ácronos. Antología Steampunk Vol.2, s de Tyrannosaurus Books aparecería en 2014, coordinada por Josué Ramos, y con textos del propio Ramos y S.J. Chambers, Gloria T. Dauden, Eduardo Vaquerizo, Ángeles Mora, Héctor Gómez Herrero, Cristina Puig, Pedro Moscatel, Luis Carbajales, Laura López Alfranca, Rafael González, Paulo César Ramírez, José Ramón Vázquez, Concepción Perea y Rodolfo Martínez.

También dedicada al retrofuturismo, Fuenlabrada Steampunk de Kelonia Editorial sale al mercado con relatos de MA Astrid, Montse N. Ríos, Gloria T. Dauden, Óscar Navas, David Gambero, Rubén Fonseca, Marta Catalán, Víctor M. Yeste, Miguel A. Barbancho, Natalia López Sánchez, Manuel Osuna y Beatriz García Sánchez, y con ilustraciones de David Puertas, Espi, Daniel Expósito, Gener, Azahara Herrero, Pablo Ramos Álvarez, Hugo Salais y de Pablo Uría.

Mundos es el nombre de la segunda antología de relatos publicada ese año -online y de manera gratuita- por la web Ficción Científica. Con prólogo de la autora Nieves Delgado, contenía textos de Santiago Eximeno, Eduardo Vaquerizo, Pacoman, Patxi Larrabe, Manuel Moledo, Josué Ramos, María L. Castejón, Erick J. Mota, Josep Cascales, Nieves Delgado, Felicidad Martínez, Richard Montenegro, Ricardo Manzanaro Arana, José Luis Díaz Marcos, Francesc Barrio, Alberto Moreno Pérez, Felipe Rodríguez Maldonado, Iván Guevara y Daniel Frini.

La labor de Mariano Villareal continuará en el 2015 con un ambicioso proyecto: Castles of Spain, una antología de los mejores relatos españoles de ciencia ficción y fantasía traducidos al inglés de la mano de un equipo de profesionales encabezado por la traductora Sue Burke y con la colaboración del conocido bloguero y podcaster Elías Combarro –scout de relatos en inglés para la serie de TerraNova ye integrante del podcast Los VerdHugos-. El proyecto, lanzado a principios de año, se basa en una iniciativa de micro-mecenazgos para recaudar los fondos suficientes que permitan sufragar la traducción.

Ácronos 3 de Tyrannosaurus Books aparece en febrero de 2015, coordinado por Josué Ramos y Paulo César Ramírez para incluir cuentos que exploran el sub-género del steampunk en distintos escenarios geográficos. Sus autores son Gloria T. Dauden, Raúl Montesdeoca, Elio Quiroga, Jordi Noguera, Laura López Alfranca, Rafael González, Paulo César Ramírez, Esther Galán, el propio Josué Ramos, Armando Valdemar y Rafael Marín. 

The Best of Spanish Steampunk de Nevsky aparece en el mercado en febrero de 2015, siguiendo la estela de iniciativas como TerraNova y Castles in Spain al ofrecer una selección de narrativa breve de ciencia ficción traducida al inglés.  Con introducción de Diana Pho, esta obra incluye el trabajo de Alfredo Álamo, Javi Argauz, Javier Calvo, Jesús Cañadas, Gloria T. Dauden, Francisco Miguel Espinosa, Santiago Eximeno, Cano Farragute, Laura Fernández, Rafael González, Luis Guallar, Isabel Hierro, Jorge Jaramillo, Cristina Jurado, Sergio Lifante, Ismael Manzanares, Rafael Marín, Oscar Mariscal, José Ángel Menédez Lucas, José María Merino, Pedro Moscatel, Oscar Navas, Félix J. Palma, Santi Pagés, Francisco J. Pérez, Paulo César Ramírez, Josué Ramos, Joseph Remesar, Sofía Rhei, Rocío Rincón, Paula Rivera, Leonardo Ropero, Luis Manuel Ruiz, Noemí Sabugal, Rubén Sánchez Trigos, Ángel Luis Sucasas, Rocío Tizón, Eduardo Vaquerizo, Marian Womack y Guillermo Zapata.

La tienda online Cyberdark ha comenzado a ofrecer obras de edición propia entre las que destaca una antología de relatos de Eduardo Vaquerizo, Dulces Dieciséis y Otros Relatos.

 

Algunas reflexiones sobre las antologías de ciencia ficción en España

La eclosión de las antologías de género durante la segunda década del s. XXI en nuestro país es un fenómeno, cuanto menos, curioso. Cabe señalar que tradicionalmente este tipo de obras no han gozado del favor de las editoriales españolas, que las han considerado productos poco atractivos para el público. Quizás se deba a que los lectores no han respaldado estas obras y/o no han percibido su valor añadido. Tan solo las antologías de un mismo autor parecían estar respaldadas por la masa lectora, siempre que se tratara de autores consagrados. Para Rodolfo Martínez, escritor y director de Sportula: “Desde que empecé a leer ciencia ficción llevo leyendo que las antologías venden mal, que no interesan al lector, que son un suicidio comercial... Y siempre tuve la sospecha de que esa era una opinión que se venía arrastrando desde la primera vez que alguien la dijo y que, con el correr de los años, las cosas fueron cambiando y, simplemente, nadie se molestó en comprobarlo hasta ahora.” El interés de las editoriales estaba, al menos durante el s. XX, condicionado por las preferencias del público y las primeras antologías respondían a una mera función de documentación de lo que los pocos autores del género estaban realizando.

En España las antologías de ciencia ficción sirvieron en un primer momento para acercar a los españoles al trabajo de los autores extranjeros, y serían una de las principales fuentes de inspiración de la primera generación de autores patrios. La censura efectuada por la dictadura franquista y el relativo aislamiento de España con respecto a su vecinos a nivel económico, político y cultural intervendrían a la hora de dar forma a un género que se desarrollaría por cauces distintos a los del resto del mundo occidental. Hay que recordar que las primeras antologías eran traducciones de obras ya editadas en el extranjero y no es hasta finales de los 60 que se comienzan a publicar recopilaciones de narrativa breve inédita de autores nacionales.

Por tanto, las primeras antologías que recogían narrativa breve inédita en español competían con traducciones de escritores mundialmente reconocidos y premiados. Apenas incluían el trabajo de las autoras, una tendencia que no comenzará a cambiar hasta el s. XXI. Como ya hemos mencionado, las pautas de selección respondían a la necesidad de exponer la producción nacional y solían atender a criterios gerenacionales más que temáticos. No sería hasta el s. XXI que las antologías de ciencia ficción comienzan a agrupar las historias atendiendo a fórmulas predeterminadas:

 

·      Antologías temáticas, orientadas a un sub-género en particular, como es el caso de Ácronos v. 1, 2, y 3 y Retrofuturismos dedicadas al steampunk.

·      Antologías de universos compartidos, basadas en las historias, personajes y escenarios creados que habitan la obra de un autor, como Más allá de Némesis o Crónica de Tinieblas.

·      Antologías de autor, como Cybersiones u Homenaje.

·      Antologías diacrónicas, que recogen el trabajo de varios autores a lo largo de un periodo histórico determinado, como Antología de la ciencia ficción española (1982-2002).

·      Antologías sincrónicas, que recogen la ficción de escritores en un momento puntual de la historia, como TerraNova o Ellos son el Futuro.

·      Antologías originales, que incluyen relatos inéditos elaborados para la ocasión como Presencia Humana. Nueva Literatura Extraña y Más allá de Némesis y, en general, las antologías de universos compartidos.

·      Antologías de reimpresiones, en las que se recopilan o bien los mejores textos o bien todos los publicados durante un periodo determinado de tiempo como Cuentos para Algernon vol. 1 o Mundos.

 

Las antologías recogerán el testigo de las revistas de género, cuya progresivo ocaso –después del boom de los 80- implicaría un empobrecimiento de los canales a través de los cuáles los autores podían ver publicadas sus obras, y los fans, críticos y expertos podían compartir sus opiniones y reflexiones. Como apunta Mariano Villareal: “Las antologías y recopilaciones de relatos han existido siempre. Sin embargo, tras la desaparición en España de las revistas literarias de género con distribución comercial, su presencia se hace, si cabe, más necesaria que nunca. Y, de hecho, su número ha aumentado de forma notable en los últimos años, gracias a la facilidad de Internet para coordinar nuevos proyectos en torno a un determinada temática o subgénero: ciencia ficción, fantasía, terror/horror, steampunk, subgénero zombi, distopía... y por el deseo de consumir narrativa breve por parte de lectores y editores dispuestos a satisfacerles.”

De cara a los lectores, las antologías sirven como muestrario de la producción literaria, revelando nuevos talentos, descubriendo facetas desconocidas de autores ya publicados, detectando tendencias literarias, repasando otras y, en definitiva, proporcionando un surtido de ficción -que a veces recoge los gustos del público y, otras, ayuda a moldearlos-, y ofrece un producto de lectura cómoda. Como explican Silvia Schetting y Susana Arroyo, la editoras de Fatalibelli: “Desde un punto de vista lector, las antologías ofrecen al aficionado de habla hispana la posibilidad de catar distintos sabores en un mismo plato, como un menú degustación. Ya sea porque te permiten conocer distintas voces, con distintos estilos, o porque te permiten ver cómo diferentes escritores se acercan a un mismo género o tema.” Para Rodolfo Martínez: “Quizá, simplemente, porque en estos tiempos vertiginosos, poder disponer de un libro lleno de relatos de forma que puedas leer uno o dos de la que vas a currar en el tren o el autobús o el metro, viene muy bien.” “[Las antologías] me parecen fundamentales porque son la columna vertebral del género, donde suelen encontrarse sus obras maestras” afirma Fernando Ángel Moreno.

Las redes sociales han permitido restablecer el diálogo entre autores y lectores que en la época dorada de los fanzines y revistas de género contaba ya con cierta fluidez, y dotarlo de un dinamismo inédito gracias a la inmediatez de la comunicación y la popularidad de los puntos de encuentro virtuales. Para los autores, las antologías se han convertido en espacios que catalizan la producción literaria y permiten el intercambio y la maduración de ideas, creando lazos referenciales únicos. “Desde un punto de vista editorial,” comentan las editoras de Fatalibelli, “las antologías son una herramienta muy interesante para que el editor descubra tendencias literarias en formación. Y es que cuando seleccionas textos de autores dispares y los presentas unidos bajo el marco de un mismo libro, en cierto modo estás creando relaciones literarias nuevas o hermanando a autores en los que detectas intereses o sensibilidades similares. Laird Barron y Caitlín R. Kiernan, por ejemplo, tienen estilos muy diferentes, pero el hecho de que sus nombres hayan aparecido unidos en diversas antologías de temática lovecraftiana ha creado ya imborrables vínculos entre ambos y ha contribuido a presentarlos como vanguardia de una nueva forma de enfocar el terror. Además, esta forma de crear "grupos" o "generaciones" coherentes puede llegar a tener una gran acogida comercial y despertar el interés por autores noveles, como bien demostró por ejemplo la legendaria "Mirrorshades" (o los "Nueve novísimos" de Castellet, para que quede claro que esto también pasa fuera del género).”

Fernando Ángel Moreno añade: “Evidentemente [una antología] hace ver a otros autores y los pone en relación. Creo mucho en los movimientos que se originan a partir de encuentros personales en presentaciones de libros, encuentros de trabajo... que a veces van asociados con las antologías. Yo he aprendido mucho de los editores con los que he trabajado, como Julián Díez o Pablo Mazo, y de quienes me han ayudado en las antologías, como Santiago L. Moreno o Alberto García-Teresa. No creo demasiado en el mito del artista solitario; aunque es cierto que ha habido muchos casos, la mayoría de los escritores no son genios que puedan permitírselo. Por otra parte, apenas existen genios que no contrasten sus perspectivas con otros. Las antologías son esenciales para todo este proceso.”

 

A este respecto, José Miguel Rodríguez, Director de la editorial Tyrannosaurus Books piensa que “las antologías aportan la posibilidad de descubrir al lector nuevos autores, y a veces, a los editores nos permiten descubrir talentos que no conocíamos. Por otro lado, posibilitan explorar ciertas temáticas, aportar nuevos puntos de vista, ofrecer tratamientos frescos e inesperados, estilos variopintos, nuevos enfoques sobre un mismo tema, y esto siempre es estimulante. Si son de un mismo autor, también son interesantes ya que nos pueden dar una visión de conjunto sobre el trabajo de este. A veces, incluso nos permiten ver cómo ese mismo autor es capaz de tocar diferentes géneros, estilos y temáticas y ver cuál es el resultado. Las antologías pueden aportar una visión de conjunto de los diversos enfoques y tratamientos de un tema o género a lo largo del tiempo, por ejemplo, si hacemos una antología de escritores de diversas épocas sobre cuentos de fantasmas, la conquista de otros mundos, etc. ofreciéndonos así una panorámica que de otro modo sería compleja de conseguir. Y finalmente, para un editor, es una manera de compartir y dar a conocer a otras personas aquellos textos de un autor/es, que a uno le han apasionado, o le han parecido interesantes.

Así que, pese a todo, en mi opinión las antologías son necesarias, por no decir indispensables.”

Las editoriales y los sellos de género están apostando últimamente de manera clara por las antologías, cuya profusión y diversificación -tanto en los temas tratados como en los criterios de selección- demuestra que la ciencia ficción ha alcanzado un cierto nivel de madurez en nuestro país: más autores se animan a cultivar este género (hay más autoras e Internet ha cambiado las reglas del juego en materia de publicación) y el público respalda estos productos a través de sus compras. Esto unido a que existen menos revistas profesionales y semi-profesionales, y fanzines que permitan dar a conocer las obras, ha contribuido a que las antologías hayan adquirido una notoriedad de la que antes carecían. Según Rodolfo Martínez: “Si algo se está demostrando en los últimos, no sé, seis o siete años, es que hay interés por las antologías. Especialmente aquellas que se arman con una cierta coherencia, alrededor de una cierta temática, con un cierto propósito y no son meras acumulaciones de relatos "por que sí". Nunca serán el gran negociazo que quieren los grandes editores, claro, pero para los pequeños y medianos editores (y alguno que otro grande) están demostrando su rentabilidad con creces.”

De hecho la propia Sportula o Fatalibelli son dos de los ejemplos más claros de cómo pequeñas editoriales han adoptado las antologías como una parte fundamental y no meramente marginal de su catálogo. A ellas hay que sumar iniciativas realizadas sin ánimo de lucro, como las realizadas por Cuentos para Algernon o Ficción Científica cuyo objetivo es servir de expositor de los autores nacionales e internacionales. Entre las grandes casas de edición, el sello Fantascy de Random Mondadory se ha sumado a la tendencia con antologías como TerraNova o Mañana Todavía. En este contexto, la figura del antólogo es fundamental, pues no solo actúa avistando y seleccionando textos de calidad sino dotando al producto de una coherencia necesaria para garantizar el atractivo del resultado final. Para Juanma Santiago: “Una antología no deja de ser una obra independiente. El seleccionador asume el papel de editor, filtra contenidos y refleja parte de su personalidad.”

Sobre ello, Josué Ramos, seleccionador de las antologías Ácronos, comenta que “coordinar una antología no es solo juntar autores, pedirles relatos, amasar todo como una bola y lanzarlo a una editorial para apuntarse un tanto. No es nada fácil y hay que tener las ideas bien claras para lograrlo. Para que una antología sea útil y aporte algo debe centrarse en el valor añadido que se le quiere dar. No se trata solo de escoger un tema y desarrollarlo entre todos. La antología en sí debe tener un hilo conductor y debe buscar ese plus, ese valor que la haga especial. Cuando yo veo una antología nueva, necesito captarlo rápido entre su portada y su descripción. Y no debería ser difícil que un editor sea capaz de ver qué aportará en su catálogo.”

También es necesario contemplar el efecto “llamada” de las antologías como obras que ya no suponen un riesgo tan acusado como antaño y que incitan a publicar más obras de este tipo. Si se trata de compilar textos de autores que ya han publicado, que cuentan con una cierta credibilidad entre los lectores y que, por tanto, ofrecen ciertas expectativas de ventas, entonces las antologías han dejado de ser iniciativas audaces tanto literaria como económicamente, lo que en ningún caso supone que ya no generen interés o que no sean productos editoriales válidos. Incluso pueden resultar una fórmula atractiva para lectores y editores que permita la inserción de nuevos talentos que, a su vez, se benefician por razones de proximidad de la credibilidad de los autores con un trayectoria más consolidada que les acompañan.

Otro aspecto a tomar en cuenta es lo que Juanma Santiago define como la “fragmentación definitiva de ventas”, un fenómeno producido por el aumento en años recientes del coste del papel, que ha provocado una subida de los precios en las ediciones en rústica, y una popularización de los libros de bolsillo y los e-books. Las nuevas dinámicas editoriales (como el crowfunding, la impresión bajo demanda, la co-edición y hasta la auto-edición) han cambiado las expectativas de las empresas de edición que antes necesitaban vender grandes tiradas para hacer que sus números cuadrasen. Ahora se pueden publicar títulos, entre los que se encontrarían las antologías, sin asumir grandes riesgos a nivel de costes al apostar por alternativas a la impresión tradicional. Las tiradas más cortas ya no suponen una amenaza, sino que se han convertido en algo normal.

Como explica Santiago: “Me da la impresión de que la fragmentación definitiva de ventas producida por la crisis de los formatos de papel y la popularización de los libros electrónicos van en paralelo con el aumento de publicaciones de antologías, aunque estas se editen en papel. Antes dependías de unas ventas fijas de unos mil ejemplares para salvar una edición, lo cual eliminaba de entrada la publicación de recopilaciones de relatos. Ahora, al haber descendido el número de ejemplares vendidos, se ha perdido el miedo a editar recopilaciones. No porque estén de moda (que también) sino porque ahora, con la nueva realidad del mercado (impresión sobre demanda, autoedición, bajada de venta en general), sí que salen las cuentas. Al menos, en editoriales pequeñas.”

Aún queda por ver qué depara el futuro a las antologías de ciencia ficción en el marco de una sociedad de la información en la que los tiempos de consumo se acortan, la cultura afronta una importante crisis de financiación y las modas generan expectativas poco realistas. ¿Ha llegado este producto editorial a tocar un hipotético techo de cristal o se trata de una obra que ha llegado para quedarse por mucho tiempo? La respuesta dependerá de los vaivenes de una industria como la editorial que se conduce entre los dictados del público y las reglas del mercado.

 

Notas

(1) Es importante no confundir esta acepción con nuestra “colección”, referida al esfuerzo continuado de una editorial para presentar una serie de creaciones literarias bajo un epígrafe común, y como dice la RAE, con las mismas características de formato y tipografía. En este artículo nos atendremos a la acepción utilizada por la biblioteconomía en España.

(2) Si la primera antología de ciencia ficción original de la que se tiene noticia es Adventures to come, editada en USA en 1937 por J. Berg Esenwein, hay que precisar que no tuvo repercusión alguna al incluir autores poco conocidos.

(3) En el caso de Fabricantes de Sueños, la primera edición data de 1999 y han actuado como seleccionadores Alejandro Salamanca, José Luis Rendueles y Mariano Villarreal (años 2000 y 2001), Alberto Cairo, Cristóbal Pérez-Castejón, Javier Romero (2002-2003), Alberto García-Teresa y Belén Blanco (2004), Antonio José Cerveró, José Carlos Canalda y José Vicente Ortuño (2005), Grupo Avalón (2007), Carlos Alberto Gómez Villafuertes, Juan José Parera, Juan Manuel Santiago, Magnus Dagon, Miguel Puente Molins y Pily B. (2008), Carlos A. Gómez, Juan Ángel Laguna, Juan Antonio Fernández Madrigal, Juan José Parera, Pily B y Rafael Rius Sánchez (2009).

(4) Por su parte, Visiones comenzaría su andadura el mismo año de la Exposición Universal de Sevilla contando con conocidos seleccionadores tales como -por orden cronológico- Julián Díez, Elia Barceló, Javier Redal, Pedro Jorge Romero, Joan Manel Ortiz, Rafael Marín, Rodolfo Martínez, Juan José Aroz, Juan Miguel Aguilera, Luis G. Prado, Juan Manuel Santiago, Eduardo Vaquerizo, Santiago Eximeno, Mariano Villareal, Antonio Rivas, Tertulia Valenciana, los VerdHugos, David Mateo, Francisco Navarro, Jaime de Scals y Víctor Martínez Martí.

(5) La obra incluía el trabajo de Ken Liu, Joseph Paul Haines, Tim Pratt, Jeffrey Ford, Maureen McHugh, Kij Johnson, Rose Lemberg, Mary Robinette Kowal, L. Annette Binder, Aliette de Bodard, Watts y R. B. Russell. Al año siguiente, se editó Antología Cuentos para Algernon: Año 2 con cuentos de Mary Robinette Kowal, Zen Cho, Robert Reed, Tom Crosshill, Tim Pratt, Matthew Cook, K. J. Parker, Rachel Swirsky, Jeff Noon, Terrence Holt, Ken Liu, Oliver Buckram y Anatoly Belilovsky.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

4 Comments

Lo bueno, si breve...

5/12/2015

0 Comments

 
por Xavi [email protected]

Históricamente he sido un lector de sagas. Si una historia me gusta, cuantas más páginas y volúmenes mejor. En los últimos tiempos, no obstante, mi vida ha dado un cambio importante a nivel profesional y familiar, y cada vez tengo menos tiempo para la lectura, de forma que me he convertido en un “lector de 10 minutos” (los que aguanto antes de caer dormido). En estas condiciones las grandes novelas quedan relegadas a las vacaciones y los fines de semana, y por tanto me he aficionado al relato, un género en el que tenía muchísimas lagunas y que me está proporcionando muchas satisfacciones.

Lo cierto es que la tendencia editorial es favorable para mi situación, hay muchos productos interesantes en el mercado: Mañana todavía, Alucinadas, los tres volúmenes de Terra Nova, Retrofuturismos, las antologías situadas en Akasa-Puspa o en la España ucrónica de Danza de Tinieblas … la narrativa breve me atrevería a decir que está de moda, y los proyectos editoriales en este aspecto se multiplican. También tiene su importancia en este fenómeno la aparición de plataformas como Cuentos para Algernon o Maelstrom que proporcionan relatos de calidad de manera periódica y gratuitamente.

Seguramente no os he descubierto nada nuevo; si estáis leyendo este artículo y esta revista es casi seguro que conocéis sobradamente los libros y páginas webs anteriormente citadas. Por eso mi intención es presentar algunos relatos un poco más antiguos a gente que, como yo, generalmente no había prestado atención a la narrativa breve. Y para aquellos que estáis más al caso, algunos relatos que puede que os hayan pasado desapercibidos. Voy a centrarme en relatos escritos en castellano, y para ayudarme a hacer una primera selección he decidido revisar algunos de los premios más importantes de la narrativa breve de género. Es cierto que los premios no garantizan la calidad, pero también es cierto que los ganadores han pasado una criba, subjetiva seguramente, pero una primera selección ya está hecha. Otro de los aspectos que he valorado es la accesibilidad de los relatos, de forma que si consigo despertar vuestro interés podáis descargarlos o leerlos en internet sin problemas y de manera legal, claro.

En este primer volumen de la revista he decidido basarme en el premio Ignotus de Relato, que se entrega desde 1991 por la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (AEFCFT) durante las Hispacon. Este último año la ganadora fue Tamara Romero con El aeropuerto del fin del mundo (que podéis conseguir en la antología Visiones 2012 , en la que encontraréis otros relatos que también valen mucho la pena). La autora plantea un escenario en el que, de manera sorprendente, la humanidad reacciona de forma muy tranquila a la inminente caída de un asteroide en el planeta. Hay gente que continúa asistiendo a su puesto de trabajo, y incluso los vuelos internacionales siguen funcionando. La protagonista de la historia quiere viajar a Brasil para buscar a su pareja, pero en el aeropuerto se va a encontrar con algo que no espera. Es un relato un poco extraño, muy inquietante, y a veces me he sorprendido pensando en posibles continuaciones y alternativas a la situación que se plantea, o sea, que me ha dejado intrigado.

José Ramon Vázquez fue el ganador en 2013 con Neo Tokio Blues, presente en su recién salida y muy recomendable recopilación de relatos 3.0 . Tetsuo (¿os suena el nombre, fans del manga?) es un profesor de matemáticas en un instituto especial y muy secreto de Japón, al que asisten unas niñas con poderes mentales, destinadas a ser el arma definitiva. Todo va bien hasta que una de ellas muestra un interés que va más allá de lo académico hacia él. La ambientación en el Japón del futuro es una de los puntos fuertes de este interesante relato.

 David Jasso ganó dos ediciones consecutivas, el 2011 y el 2012. No conocía a este veterano autor zaragozano, tengo la literatura de terror bastante abandonada, y me ha sorprendido gratamente su estilo, ha conseguido atraparme y que empatice mucho con los sentimientos de los protagonistas. Dentro de poco publica su última novela, Disforia,  y voy a estar muy pendiente.  El viento del olvido, ganador del 2011, es un relato breve bastante deprimente sobre las enfermedades mentales degenerativas. No le acabo de ver la parte de género, francamente, pero está muy bien escrito y consigue tocar la fibra. Víctimas inocentes, el ganador del 2010 es una vuelta de tuerca genial sobre las historias de vampiros, y no comento nada más para no estropear la sorpresa, pero me ha dejado los pelos como escarpias. 

Otro que ha repetido premio es Santiago Eximeno. No soy parcial con Eximeno, lo reconozco, es uno de mis autores de relatos favorito. Conecto mucho con sus historias, ya toque la ciencia ficción, la fantasía o el terror (o esas mezclas que sabe hacer tan bien). Sus dos relatos ganadores los podéis encontrar en la genial recopilación Bebés jugando con cuchillos (ganadora a su vez del Ignotus como mejor antología en 2009), aunque debo reconocer que no son los dos relatos que más me han gustado de esta colección. En 2006 ganó con Días de otoño. La historia narra la triste situación de un hombre viudo, ya mayor, que intenta acceder al programa espacial de colonización que lo llevará lejos del planeta. Sin grandes aspavientos y con un tono costumbrista construye un gran relato. La primera vez que lo leí me pasó un poco desapercibido, esta segunda vez me ha conmovido. Origami ganó en 2003. El relato se basa en la relación entre un anciano que vive en una residencia y un joven que tiene un don con la papiroflexia. Para escapar de la monotonía el anciano se inicia en esta afición con la ayuda del joven. Se que el relato de Eximeno es anterior, pero siempre que lo leo pienso en una revisión con mucha mala leche de El zoo de papel, de Ken Liu.

El ganador en 2009 fue el relato de terror Lluvia sangrienta de Roberto Malo. La premisa del relato es que en el cielo aparecen unas misteriosas nubes de color rojo que, como indica el título, van a provocar una lluvia de sangre. Empieza lento, un poco confuso y abusando de los diálogos, pero a medida que la situación evoluciona va mejorando hasta conseguir un escenario muy agobiante y un clímax sorprendente. Muy recomendable. 

Eduardo Gallego y Guillem Sánchez son dos veteranos autores de ciencia ficción que han creado un interesante universo, el Universo Corporativo o Unicorp, en el que sitúan sus relatos y novelas. Han sido galardonados con diversos premios, y en 2002 se llevaron el Ignotus por  Fortaleza de invicta castidad, un relato muy divertido y gamberro con fondo de space-opera. Este universo ha despertado mucho mi interés, y ya he leído algunos relatos más que me han gustado mucho y que comentaré en posteriores entregas.

Una canica en la palmera, de Rafael Marín, ganador del 2001 es un entrañable relato de fantasmas que he ido leyendo con una sonrisa de cariño en la cara. Lo hace especial la naturalidad de la narradora, una espabilada niña de ocho años durante uno de esos interminables veranos de la niñez en los que se pasa el tiempo en parques, playas y piscinas. En uno de estos parques conoce a un niño un poco peculiar, que le va a enseñar nuevos juegos. Un gran relato.

Y aquí me paro. Los relatos anteriores al 2000 están recopilados en Los premios Ignotus 1991-2000, de la editorial Sportula. Encontraréis excelentes relatos de escritores ya consagrados y considerados clásicos en la literatura de género del país, como Rodolfo Martínez, Javier Negrete, Juan Miguel Aguilera o César Mallorquí. Aparte de los relatos cuenta con una sección que narra la historia y origen de este premio, realmente interesante. Espero que en un futuro se publique la recopilación de los relatos ganadores del 2000 al 2010, que contará seguro con un comprador.

Confío que este artículo haya sido de vuestro interés. Si es así la intención es continuar revisando diversos premios, como el Domingo Santos, el Nocte, el UPC o el Alberto Magno en posteriores ediciones. ¡Salud y buenas lecturas!

0 Comments

Cuando el hilo se tensa

5/10/2015

0 Comments

 
Reseña



por Alexander Páez

Ocurre, muy de vez en cuando, que aparece un libro para desbaratar todos nuestros planes. Ese libro aparece por casualidad, casi una serendipia de papel, para instalarse en lo alto de mi pila de lecturas, para robarle el lugar al libro que tenía entre mis manos en ese momento e instalarse sin disimulo en su lugar. Ese libro es Distancia de rescate, de Samanta Schweblin. El libro tiene una gran cantidad de lecturas. Puede decirse que es una novela sobre la ambigua relación entre madres e hijos, ese amor y adoración que se puede convertir en puro terror y ansiedad. También el tratamiento del campo, de lo rural y bucólico y su transformación en algo peligroso y tóxico. Y quizá el punto más controvertido de esta historia, su punto de género fantástico. Distancia de rescate es un relato de terror, donde el curanderismo rural tiene un papel central en cuanto a conceptos tan extraños como la transmigración de almas. Y esto nos acerca de nuevo el debate tan manido de situar la fina línea del género fantástico en cuanto al realismo. Tarea que, por mi parte, no voy a aventurar.

Distancia de rescate es una novela corta (o nouvelle) donde se condensa un relato repleto de recursos literarios, sentimientos y situaciones que, ligados con un lenguaje apabullante confieren a esta historia una potencia terrorífica. Samanta Schweblin reivindica que ella no es  novelista, ella cuenta cuentos. Según he podido leer en un artículo sobre la autora en Vice, los engranajes editoriales la presionan para escribir novela, pero ella es una férrea defensora del cuento. Quizá Distancia de rescate sea su pequeña aportación a esta voraz máquina editorial. Un relato lo suficientemente largo como para publicarse de forma independiente pero que no llega a ser novela. Entre sus obras más conocidas están El núcleo del disturbio, Pájaros en la boca y La pesada valija de Benavides. Todos estos libros son cuentos que experimentan con formas literarias, con el lenguaje como ella misma dice en otra entrevista, todos comparten un factor común: la tensión narrativa. Este relato se hizo más extenso, como confiesa en la misma entrevista, debido a que la estructura del relato no cuadraba en un el formato de cuento y se vio obligada a alargarlo.

Esta novela provoca que el lector asocie la belleza con algo terrible y genera desconfianza. El mundo rural, ese lugar con el que todos soñamos con escapar a respirar aire puro es fruto de un escenario macabro y tenebroso. Oscuro. Aquel lugar donde encontrábamos sosiego y seguridad, es ahora sinónimo de agresión. Esto ocurre debido a una amenaza que se cierne tanto sobre el lector como sobre los personajes, la amenaza de la contaminación. Esta amenaza es narrada de forma peculiar, en forma de diálogo, dos voces cobrarán protagonismo, la de David y la de Amanda. David guía la narración de los recuerdos de Amanda, exigiendo ciertos detalles de la historia. David sabe que hay algo que necesita ser contado, pero necesita que Amanda llegue hasta ese núcleo sin dejar ningún detalle en el camino. David necesita que ella se dé cuenta de lo que es importante a partir de su propio relato. Amanda ordena acontecimientos, los mide y los refiere de forma detallada, ya que debe ser meticulosa y observadora. La tensión que crean estas voces narrativas se incrementa todavía más cuando Amanda hace preguntas, interrumpiendo el relato y David la urge a continuar, sin tregua. Esto consigue un ritmo vertiginoso y cierto vértigo al saber que hay algo en las sombras que queremos ver aunque sabemos que nos va a desagradar y cuya imagen no vamos a poder borrar de nuestra memoria. Esta presión generada por el relato se explicita con el concepto de “distancia de rescate”, como la propia autora define en una entrevista: “es como un fino hilo de pescar que me conecta con mi hija y que se tensa cuando nos separamos demasiado”. Hay un temor latente que existe durante toda la novela y una ambigüedad complicada con los detalles de la narración de Amanda. ¿Qué es más aterrador, perder a un hijo, o perder su alma? ¿Envenenarnos con agua? ¿La ansiedad de no saber qué va a ocurrir o qué está ocurriendo? Hay una presencia siniestra que puebla todo el relato y que se vuelve más real cuando aparece la distancia de rescate. David es un chico inquietante, que nos habla al oído mientras habla a Amanda. Pero todo esto se resume en la pregunta que llevó a Samanta Schweblin a escribir esta historia, ¿y si un día tu hijo te dice: “No soy yo”? En esta obra se exploran las consecuencias extrañas de esta pregunta de forma que terminamos con gran parte de la obra adherida a nuestra memoria, con la voz de David y la desesperación de Amanda hostigando nuestro recuerdo.

 

 

 

0 Comments

Cuando Hogwarts está dirigida por Lovecraft: Harrison Squared, de Daryl Gregory

5/8/2015

0 Comments

 
Reseña
por Alexander Páez

Harrison Harrison es nuestro protagonista. O deberíamos decir Harrison Squared, es decir, Harrison2. O como él mismo dice, H²×5 (Harrison el quinto de su nombre) protagoniza esta novela de Daryl Gregory. Harrison Squared es una precuela independiente de We are all completely fine, ya que se desarrolla en el pasado del protagonista de esta otra novela. En esta nueva novela el tono es más juvenil, nuestro protagonista es un adolescente de 16 años y sus aventuras las pasará en un colegio de lo más tétrico en la población de Dunnsmouth (lugar que le hace famoso en We are completely fine).

Harrison y su madre se han mudado a Massachusetts, al pueblo costero de Dunnsmouth donde deberá ir a la escuela durante algunos meses hasta cumplir la mayoría de edad. Su madre es una bióloga marina especializada en descubrir bestias marinas enormes (grandes ballenas, tiburones y, durante el transcurso de esta novela, la búsqueda del calamar gigante). Harrison tiene un sentido del humor mordaz y una peculiar e inteligente forma de ver las cosas. Lejos de dejarse intimidar ante los oscuros muros de la escuela, se pasea por ellos con aire indiferente, observando lo extraño del lugar. El autor aprovecha la narración en primera persona para realizar una curiosa parodia de lo que podría haber sido una novela de terror. Por poner un ejemplo, Harrison acude a la clase de natación que se realiza en una oscura y profunda cueva, con una piscina natural de agua oscura. Este lugar parece más un templo que una piscina y como lectores nos esperamos lo peor. Ahí llega, una enorme figura blancuzca se acerca buceando a toda velocidad hacia él y al salir del agua no es nada más que el pálido profesor de natación. Daryl Gregory nos engaña numerosas veces, dando giros de guión muy astutos para preparar el terreno de forma que no podamos confiar en nada de lo que se nos cuenta de forma literal.

Los personajes secundarios son otro de los puntos fuertes de la novela. Desde la madre de Harrison, una geek de la biología marina, hasta los profesores, a cada cual más peculiar y extraño. La atmosfera que la novela crea es tan ambigua, entre la risa y la mueca, que termina cristalizando en asombro. El tono de la novela es deliberadamente juvenil, pero esto no perjudica para nada la narración. Este tono, otorga al autor ser más versátil con la historia, el humor y los personajes. Harrison en concreto, parece ser un adolescente común, con sus miedos, sus fóbias y su lucha constante con la sociedad. Pero a través de su humor punzante descubriremos aspectos muy interesantes del mismo. Es un personaje muy consistente y coherente. Con la dosis justa de carisma, inteligencia, humor e inseguridades. A partir de detalles conoceremos aspectos de su pasado que han ido definiendo su personalidad actual, como por ejemplo la fobia al mar.

Harrison Squared es una novela que comparte grandes similitudes con Kraken, de China Miéville, con una narración convincente, un ritmo vertiginoso y unos personajes carismáticos. Además esta obra es muy divertida a la vez que misteriosa e intrigante. No sólo nos encontraremos con un extraño misterio por resolver, sino que además Harrison se verá envuelto en una enorme y peligrosa aventura, rodeado de extraños y peculiares compañeros que formarán un grupo de lo más dispar. Daryl Gregory ha sido muy inteligente al escribir esta precuela a We are completely fine, tanto por su personaje principal como por el público al que está dirigida.

Y recordad, cuidado con los tentáculos.

 

0 Comments

La búsqueda de la épica en la fantasía

4/29/2015

1 Comment

 
por Miquel Codony @qdony


Uno de los subgéneros más populares y, con toda probabilidad, con más éxito comercial de la literatura fantástica es la «fantasía épica». Lo es ahora, como secuela de la trilogía cinematográfica de El señor de los anillos rodada por Peter Jackson, lo es en pleno apogeo de la serie televisiva Juego de Tronos, pero es un fenómeno que viene de antes; no en vano ya El nombre del viento consiguió atravesar uno de los fronteras más difíciles de franquear para las novelas de género: el del fandom. Hay otros ejemplos de novelas o sagas de fantasía o, en menor medida, de ciencia ficción que han sido muy leídos por sectores del público lector poco habituados a la literatura no realista o, para ser más precisos, a la fantástica, pero la mayoría se ubican en un marco juvenil. ¿Dar el salto a lectores generales adultos? ¿Ver cómo la mujer que se sienta a tu lado en el metro, que podría ser tu madre cuando no tu abuela, saca del bolso su manoseado ejemplar de El nombre del viento? Eso es mucho más raro. Y sin embargo, si le pides a cualquiera de estos lectores “no habituales” que clasifique estos libros los meterá todos dentro de un mismo saco: Fantasía. Somos nosotros, vosotros, los lectores que pueden haber llegado a un artículo como este en una revista como esta, los que nos preocupamos de forma más o menos lúdica, más o menos obsesiva, por ponerles más o menos apellidos a ese nombre genérico. Y el apellido al que me refiero en este caso es “épica”, también llamada “heroica”.

¿Pero cuáles son los rasgos distintivos de la fantasía épica? Para comenzar, en realidad no existe una definición consensuada, por lo que este artículo tiene más voluntad de explorar y proponer, de definir una geografía difusa, que de sentar una cátedra que, por otro lado, su autor no está capacitado para establecer. Sí tengo la sensación, sin embargo, de que existe cierta tendencia a calificar de “épico” toda aquella obra de fantasía ubicada en un mundo secundario (es decir, en un mundo inventado distinto a la tierra que no es un mundo alienígena), y eso se me antoja terriblemente impreciso. Además de equivocado.

Antes de ser un simple apellido subgenérico, la épica fue casi el origen de la literatura. Me refiero a la épica de Gilgamesh, inscrita en tabletas de piedra dieciocho siglos antes de Cristo para explicar la historia del rey de Uruk y sus viajes por el mundo enfrentando toda una serie de pruebas impuestas, mayormente, por los dioses babilónicos. El género sería perfeccionado siglos después por la antigua civilización Griega, que hizo del viaje (la gesta) y el héroe enfrentado a los hados, los Dioses o rivales diversos la piedra angular de lo que Joseph Campbell sublimaría después, ya en pleno siglo veinte y añadiendo también la información de muchos otros mitos de distintas tradiciones, en su famoso paradigma del héroe de las mil caras: el monomito. Muchos de estos referentes compartían un elemento crucial que ayuda a entender, al menos en parte, la concepción de la épica en la fantasía moderna después de elaborarla a través de un proceso de abstracción: eran historias que trataban de explicar el mundo dentro del marco de creencias de su cultura de origen, mediante narraciones que transcurrían a una escala "histórica" con repercusiones globales: Mostraban, se ha dicho, cómo se producía un cambio en el mundo. Es fácil ver cómo una de las obras clave de la fantasía épica actual, El señor de los anillos, se ajusta a estos parámetros. Esa escala, pues, podría ser vista como el equivalente histórico del “sentido de la maravilla” característico de buena parte de la ciencia ficción.

Más allá, o incluido en él, del monomito existen tradiciones concretas que pueden haber influido de forma especial en la evolución del género, especialmente en su rama más comercial. Me refiero al impacto de los mitos artúricos, recopilados por Sir Thomas Malory en el S. XV y repletos de magos, caballeros, princesas y dragones. La visión de Malory, ambientada en una edad media anglosajona en la que la magia estaba muy presente y que sigue siendo el escenario más prevalente en la fantasía actual, proporcionó un escenario popular y algunos de los motivos más frecuentes de la fantasía épica, que adoptó también buena parte del imaginario de la mitología nórdica en su elaboración de un catálogo de razas entre las que se encuentran, entre otros, elfos, enanos, orcos, gigantes y trolls. A partir de estas tradiciones nace la fantasía épica moderna, con las historias de Conan de Robert E. Howard a partir de la década de los años veinte y con la publicación del influyente El señor de los anillos de J.R.R. Tolkien en 1954. Es posible que sean Tolkien y Campbell los dos autores más influyentes del género, al menos hasta la aparición de renovadores posteriores como George R.R. Martin y la introducción del realismo o, tal vez más preciso, la verosimilitud. Muchos de los autores que destacaron en el género, incluyendo a los propios Howard, Tolkien y Martin, recibieron una gran influencia de su conocimiento de la Historia (lo mismo puede decirse de autores como David Gemmell o Scott Bakker); tal vez sea esta relación, por más que deformada por el uso de la imaginación, uno de los elementos que contribuyan a explicar el ocasional éxito de la fantasía épica entre lectores no particularmente afines a este subgénero, pero ¿qué elementos contribuyen a ese sentido de la épica que le distingue de otros tipos de fantasía?

En parte ya los hemos mencionado: la explicación de un mundo y la demostración de las fuerzas de la Historia —por más que esta pueda ser inventada— a través de un cambio provocado (personificado, tal vez) por los personajes. Son objetivos ambiciosos que se prestan al desarrollo a través de sagas formadas por múltiples volúmenes y el uso de diversos arcos argumentales y cambios de puntos de vista, especialmente dada la facilidad con la que la industria editorial y el mercado han convertido estos elementos en ingredientes claves de una fórmula que, combinada con el mimetismo (en autores, pero también entre lectores que buscan más de lo mismo) provocado por el éxito de determinadas obras —¿hace falta nombrar autores?— ha asegurado la búsqueda de un denominador común que ha hecho de la fantasía épica uno de los subgéneros más conservadores del panorama literario. Otro aspecto que contribuye a esa monotonía es la adherencia poco imaginativa a la propuesta de héroe arquetípico de Campbell, aunque es fácil entender el atractivo de una figura individual (el héroe) cuya gesta acaba teniendo un impacto global sobre el mundo en su totalidad. El grupo, el elegido, el viaje, el aprendizaje, el mentor... son elementos comunes en mucha de la fantasía épica que se escribe actualmente, pero dudo que sean un requisito para definirla. Ni siquiera la existencia de un mundo secundario tiene porqué serlo, como muestran ejemplos tan interesantes como la saga transmedia Mongoliad, auspiciada por Neal Stephenson y un nutrido grupo de colaboradores o la serie que Naomi Novik le dedica al dragón Temerario en un mundo ucrónico que pasa por ser nuestra tierra. Mongoliad, y en menor medida la popular Canción de Hielo y Fuego de George R.R. Martin, también sirven como argumento para restarle importancia a uno de los elementos más comunes de la fantasía: la magia. En ninguna de las dos sagas la magia tiene un papel más que testimonial, aunque no se pueda cuestionar su realidad en el contexto de sus narraciones.

Es posible que uno de los elementos que más han cambiado en la forma de entender la épica a lo largo de los últimos años, como ha propuesto recientemente Joe Abercrombie, sea el progresivo cambio del foco de interés desde el escenario (el mundo) hacia los personajes, en parte a través de una búsqueda de la verosimilitud a la que ya he aludido pero también a través de la introducción de recursos como el humor y la ironía en la caracterización, dando lugar a lo que algunos han dado en llamar grimdark. El caso de Abercrombie es interesante porque después de una primera trilogía con un planteamiento más o menos clásico (según los parámetros discutidos aquí), ha llevado al extremo su interés por los personajes, dejando el cambio y la escala histórica en segunda línea, solo detectable en el trasfondo del mundo común que comparten la mayoría de sus novelas. Así, aunque el conjunto de su obra es claramente épico, decir lo mismo de sus novelas individuales puede ser una cuestión más espinosa.

Otra novedad, aunque haya antecedentes previos, es el alejamiento progresivo de escenarios basados en la edad media tal y como transcurrió en Europa. Uno de los ejemplos más recientes, entre los muchos posibles, es la saga de Eternal Sky de Elizabeth Bear, basada en diversas mitologías orientales y ejemplo magnífico de lo que se ha bautizado como Silk Road Fantasy.

Queda bastante claro, me parece, que cuando nos referimos a fantasía épica asumimos la existencia de una serie de ingredientes comunes pero que cabría ordenar en una jerarquía más o menos informal, como el modelo en forma de pirámide que propongo a continuación. Es, está claro, una simplificación que puede elaborarse mucho más. Por un lado, en la base de la pirámide y elementos necesarios, tenemos la escala —temporal o histórica, pero también geográfica— en la que transcurre la historia y, también, el impacto de los acontecimientos narrados sobre el conjunto del mundo-escenario. A un nivel superior, intermedio, se sitúan aspectos frecuentes pero no obligatorios vinculados a la estructura de la narración: el patrón propuesto por Joseph Campbell cuando describió su monomito, por ejemplo, aunque puede haber otros, y también otros elementos paratextuales como la publicación en series de volúmenes. En la cúspide de la pirámide, aunque tal vez con un grado elevado de ósmosis con el nivel inferior, está el uso de motivos (atrezzo) como la magia, las criaturas, o razas mágicas o el recurso a mundos secundarios.  Mi impresión, y es una duda que dejo a la consideración de los lectores, es que parte de la monotonía de la fantasía épica “post-Tolkien” se debe a una evolución del género distorsionada por una tendencia a la mímesis a la que ya he hecho alusión y que ha tenido como consecuencia que se le dé más importancia a los elementos del nivel intermedio e, incluso, del nivel superior, que al primero. Que se realice una lectura invertida, por así decirlo, de la pirámide, y eso es lo mismo que hacer una aplicación restrictiva y renunciar a buena parte de la libertad narrativa potencial. Lo propongo, claro, sin restarle importancia a intentos de alejarse del patrón de Tolkien, tan tempranos y tan interesantes como la saga de Elric de Melniboné de Michael Moorcock, entre otros.

La fantasía épica, me parece, es tanto más interesante cuanto más se adhiere al espíritu de sus obras fundacionales sin renunciar por ello a reflejar el carácter de la época en la que fue escrita. La épica, de hecho, en sí misma, es un elemento que puede detectarse en grandes obras de la literatura general e incluso en otras áreas de la literatura fantástica como la space opera (pensad, si no, en la escala de los escenarios en que se ambienta, de los tiempos que transcurren, de las consecuencias de los acontecimientos que describen). Buscar de forma activa la épica en la narrativa, más que darla por sentado como fórmula a aplicar acríticamente, puede ser la mejor manera de revitalizar uno de los subgéneros con mayor potencial de la fantasía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 Comment

Reyes y Tronos en Fantascy: Entrevista a Saladin Ahmed y a Joe Abercrombie

4/21/2015

0 Comments

 
por Cristina Jurado @dnazproject


Fue al comienzo del mes de marzo en Dubai (Emiratos Árabes Unidos). Una brisa fresca acariciaba la ensenada en la que se alza el Hotel Intercontinental, el escenario del Dubai LitFest, uno de los principales eventos culturales que se celebran en Oriente Medio y, desde luego para mí, el plato fuerte de la temporada literaria. El destino, una mera coincidencia, la suerte o una combinación de todos ellos jugaron a mi favor para reunir a  Saladin Ahmed y a Joe Abercrombie en este festival. Ambos son los autores cuyas últimas novelas han sido traducidas al español por el sello Fantascy y que saldrán publicadas en las próximas semanas: El Trono de la Luna Creciente y Medio Rey. Decidí aprovechar esta oportunidad para encontrarme con ellos en el lugar más ruidoso posible, el restaurante del hotel, y hablar sobre libros, sobre el género fantástico y sobre el oficio de escritor, entre otras cosas. Bueno, en realidad yo les hice preguntas y ellos me respondieron con una enorme generosidad, interactuando además entre sí. Quiero agradecer a Fantascy y Penguin Random House por ayudarme a organizar este encuentro y, especialmente a Saladin y a Joe, Joe y Saladin, por su interesante, cautivadora, inteligente y divertida conversación.

 
Abercrombie: “Escribir fantasía épica es resaltar algo de esa sensibilidad propia del género negro”


Cristina Jurado: Muchas gracias por haber aceptado reuniros conmigo, Saladin Ahmed y Joe Abercrombie. Me gustaría empezar con una breve descripción de vuestras novelas, que van a salir publicadas en español en los próximos meses. En el caso de Joe Abercrombie se trata de Medio Rey (Half a King) y quiero pedirte que expliques de qué trata. 

Joe Abercrombie: ¡Claro! Medio Rey es, supongo, una novela de fantasía juvenil que tiene lugar en un mundo que recuerda a la sociedad vikinga. La historia sigue a un personaje llamado príncipe Yarvi, el segundo hijo de un rey. Nacido con una mano malformada, es incapaz de sostener un escudo, de remar o de hacer muchas de las cosas que se espera que un hombre haga en este tipo de sociedad –una sociedad guerrera-, en la que él vive. Está siendo educado para convertirse en ministro, un tipo de consejero, de guardián del conocimiento, de sanador, un papel tradicionalmente femenino y de gran importancia. Pero cuando su padre y su hermano son asesinados de manera espantosa, se ve obligado a convertirse en rey y trata de utilizar su ingenio, conocimientos y pericia para vencer a unos enemigos superiores desde el punto de vista físico.

 

CJ: Ahora vamos con Saladin Ahmed. Su novela se titula El trono de la luna creciente (Throne of the Crescent Moon). Voy a dejar que él mismo presente su obra.

Saladin Ahmed: El trono de la luna creciente es una novela fantástica de aventuras que se inspira, más que en la historia europea, en la islámica. Se desarrolla en un mundo inventado que guarda más parecido con la Bagdad medieval que con la Gran Bretaña medieval. Está protagonizada por Adoulla Makhslood, caza-monstruos de una cierta edad. Este hombre se encuentra al final de su vida, listo para jubilarse, pero no puede hacerlo, como pasa a veces. Lo que sucede es que hay fuerzas extremas que asolan la ciudad que él adora, por lo que se embarca en un último desafío. Tiene que movilizar tanto a su cuerpo envejecido como a su alma cansada para enfrentar este último reto.

 

CJ: Una de las cuestiones que quería tratar con vosotros, como escritores de fantasía, es ¿por qué escribís fantasía épica?

JA: La fantasía épica vende mucho (risas). Además, es lo que solía leer cuando era pequeño. Creo que todos, como autores, tendemos a escribir –al menos cuando empezamos- el tipo de obras que nos gusta leer, que nos divierte leer. Yo crecí leyendo un montón de fantasía. También jugué muchos juegos de rol online. Me interesé bastante en la fantasía con personajes de tipo más heroico, con brillante armadura y más predecibles, aunque sentía la falta de algo de oscuridad y algunos de  los elementos que se encuentran en el género negro y en los westerns, así como en otros libros que estaba leyendo. Creo que, para mí, escribir fantasía épica es resaltar algo de esa sensibilidad propia del género negro, un estilo más moderno, un enfoque en los personajes, que son más crudos, más anti-heroicos y moralmente más ambiguos, dentro de ese escenario de fantasía épica. Es lo que siempre me ha interesado.

La ficción histórica requiere mucha más investigación, lo que significa más trabajo, y yo trato de evitar el trabajo duro tanto como puedo. Pienso que la fantasía te ofrece la oportunidad de combinar de distintas maneras un montón de influencias e ideas diferentes, así como periodos históricos. Si quieres escribir una escena, o una secuencia, o un libro con un ligero estilo a western en un escenario fantástico, puedes hacerlo. Si quieres escribir algo más cercano al romance, puedes hacerlo. Es un género muy flexible y fluido que te ofrece todo tipo de oportunidades. No tienes que ponerte a resolver cómo era exactamente el mundo, qué tipo de ventanas tenía exactamente, o cómo eran los pantalones que la gente llevaba en un periodo determinado. Puedes crear varias combinaciones de la manera que mejor encaje en el drama o la escena, y no tienes que investigar demasiado.

SA: Para mí, El Trono de la Luna Creciente iba a ser inevitablemente la primera novela que iba a escribir porque, como Joe, también crecí leyendo mucha fantasía heroica y jugando a Ladrones y Mazmorras y a ese tipo de juegos. Realmente modeló la forma en la que concibo la narrativa y el tipo de arquetipos que me atraen. De alguna manera, como dijo Joe, cuando escribimos, escribimos lo que nos gusta leer. Pero lo hacemos modificándolo según en quiénes nos hemos convertido. Para mí, una de las grandes carencias que veía en la fantasía épica era que no se trataban escenarios diferentes al de la Europa medieval. Debido a mi origen (soy descendiente de árabes) mi inclinación natural fue imaginarme los arquetipos del género –el guerrero virtuoso y venerable, el viejo mago cascarrabias y todas esas figuras que nos resultan tan familiares-, en un contexto islámico y árabe. Se convirtió en una manera de comenzar a cuestionar no sólo el escenario o lo que yo llamo “el mobiliario superficial”, sino también el tipo de valores que se representaban. Por ello, mi protagonista es un hombre mayor, que trata de proteger su tierra, y no un joven que sale y explora nuevos mundos. Por distintos motivos la cultura árabe, especialmente durante el siglo XX, se preocupó mucho por cuestiones como la defensa de la patria y de la tradición. Era muy importante para mí transmitir eso, además de otras cosas que tienen un significado muy personal desde el punto de vista poético, y no me refiero solo a lo concerniente al escenario árabe. Soy un tipo de izquierdas  y me cansé de leer libros que solo trataban de princesas, reyes y nobleza. Quería partir de una premisa que implicase que el cazador de monstruos, el aventuro que se embarca en un viaje, era el equivalente al hombre que recoge la basura, aunque su trabajo cotidiano fuera matar monstruos. Ese tipo de encrucijada, el choque de diferencias culturales y geográficas, se fusiona de manera intuitiva con mi querencia friki por la fantasía más tradicional.

 

CJ: Me gustaría tratar el tema de la violencia en la fantasía épica. Supongo que forma parte del género y que lo hace tremendamente atractivo para la audiencia joven. ¿Qué pensáis que aporta la violencia a este tipo de historias? ¿Credibilidad? ¿El reflejo de los tiempos? ¿O es cuestión de vendernos adrenalina?

SA: Para mí, esta es una pregunta-trampa porque soy de izquierdas pero, además, soy bastante pacifista. No me gusta la violencia y no creo que sea una manera sostenible para resolver los problemas. Y, sin embargo, el género carga con esta forma de resolver los problemas, tanto si se trata de super-héroes, batallas espaciales o dragones y caballeros: los problemas se resuelven matando o haciendo saltar las cosas en pedazos. Era para mí como cuadrar el círculo, dejar de lado mi propia actitud sobre la violencia y el hecho de que la detesto en el mundo real, pero me encanta ver películas de artes marciales en las que un tipo destroza a otros treinta. Hice algo de trampa porque la mayoría de los objetivos y la violencia se dirigen esencialmente a monstruos inanimados. Tengo que pensar, ahora que me adentro en la serie, en aumentar la violencia entre personas y el coste que ello acarrea. Mi protagonista es una persona agotada, y parte de ello se debe a toda la sangre y los asesinatos que ha visto durante su vida. Para mí era importante mantener la acción, las escenas de lucha deslumbrantes y, al mismo tiempo, cuestionar a dónde lleva todo ello. Hay algunas escenas bastante sangrientas, aunque la novela es en su mayoría apta para adolescentes de trece años. Espero que esas escenas no se vean como algo gratuito, que la violencia nos entretenga, que nos haga subir el nivel de adrenalina, como dijiste, pero necesitamos pensar qué significa realmente que en una cultura los problemas se resuelvan con espadas y flechas.

JA: La fantasía épica es un género muy violento, siempre lo ha sido. Con frecuencia suele tener lugar en una atmósfera bélica: en La Comunidad del Anillo hay guerreros, luchadores, asesinos… y otros personajes como Aragorn, un espadachín después de todo. Él lucha contra un montón de orcos y, si se tratase de personas, nos horrorizaría. La violencia épica es muy agresiva pero se concentra en lo externo, en los aspectos más heroicos. Siempre me interesó el contraste entre eso y la guerra en el mundo real, cuán dañina es tanto para las víctimas como para los perpetradores, con cuánta frecuencia los que vuelven de una guerra lo hacen muy tocados, sin posibilidad de convertirse en reyes nobles o en buenos esposos, especialmente si son buenos eliminando gente. Me interesaba mucho ahondar en eso, en algunos personajes que hubieran sentido muy profundamente las secuelas de algún tipo de violencia, tanto de la que están cometiendo ahora como de la que cometieron en el pasado. Luchan contra lo que han hecho, incapaces de escapar de las consecuencias. El tiempo nos ofrece una forma mágica para escapar de esas consecuencias, curar heridas y reparar los daños, y quería explorar los personajes que no disponen de esta opción, que han causado mucho daño y están muy dañados al mismo tiempo. Quería que la violencia pareciese muy real, visceral, inclusiva y personal. No quería ofrecer una mirada desde arriba, desde la distancia, y describir las escenas de batalla a vista de pájaro. Quería que te hiciera sentir como si estuvieras en mitad de todo ello, teniendo en cuenta esa atracción y repulsión simultáneas que siento hacia la violencia: nos fascina, pero nos sentimos horrorizados por ella. Quise ofrecer una visión sobre todo ello, siendo lo más honesto posible.

 

CJ: Cuando leí Medio Rey y El Trono de la Luna Creciente encontré ciertas similitudes y no me refiero solo a que se trata de obras de fantasía, posiblemente fantasía épica…

JA: Además de porque están magníficamente escritas, por supuesto.

SA: Sí, sí.

CJ: … porque están magníficamente escritas, por supuesto, y porque sus escritores son igualmente atractivos.

JA & SA: Oh, sí, sí.

JA: … por lo que parece.



CJ: Fue muy interesante darme cuenta de que, aunque los protagonistas de ambos libros no tienen la misma edad, tenemos a Yarvi en Medio Rey (el protagonista) y a Rasheed en El Trono de la Luna Creciente (el segundo personaje en importancia), otro joven que sigue un proceso de aprendizaje. Como ya has dicho Saladin, pensé que tu novela podía apelar a una audiencia juvenil. Tanto Yarvi como Rasheed son ejemplos de las bildungsroman, las novelas de maduración. Me gustaría que hablaseis sobre la importancia de esa maduración en las novelas.

JA: En Medio Rey la idea era escribir una novela que estuviera parcialmente orientada a lectores jóvenes. La literatura juvenil se ha convertido en un lienzo muy grande en el que tiene cabida un montón de obras, todo tipo de géneros y de temáticas. Una de las cosas que debe incorporar un libro juvenil es un protagonista juvenil. He leído muchos personajes agotados, de vuelta de todo, cínicos, se podría decir autobiográficos en muchos casos. En mi carrera, mis libros para adultos solían incluir ese tipo de personajes, por lo que estaba más interesado en tratar de incorporar un personaje aun “no-formado”, que estuviera creciendo, aprendiendo sobre el mundo y que hubiera vivido quizás un poco aislado. Fue una experiencia muy interesante para mí. Cuando escribes una obra desde el punto de vista de un personaje que tiene quince o dieciséis años, inevitablemente se va a tratar cómo madura el personaje. En mi obra, este personaje se enfrenta a numerosas pruebas. Tiene que encontrar la manera de resolver situaciones muy duras y peligrosas y, con suerte, llegar hasta la edad adulta a su manera y responsabilizarse de su propia vida. Creo que es una historia bastante clásica que siempre estamos dispuestos a escuchar de nuevo, con algún tipo de “mobiliario” nuevo, con un nuevo tipo de personaje y desde un ángulo nuevo. Supongo que, de la misma manera que Primera Ley fue mi primera incursión en la fantasía épica, Medio Rey es mi primera obra de crecimiento de un personaje.

SA: Desde un punto de vista tonal, El Trono de la Luna Creciente podría pasar por una novela juvenil, excepto por el hecho de que el protagonista es un hombre mayor. Casi todo lo demás en el libro podría enmarcarse fácilmente en el subgénero de fantasía juvenil. Rasheed, que es el asistente del protagonista, es el segundo personaje en importancia, en cuanto a número de páginas que se le dedican. Se trata de un adolescente que ha vivido literalmente aislado (creció en un monasterio). Está creciendo en una ciudad llena de pecado y decadencia, al menos a sus ojos. Intenta luchar contra su sexualidad y todas esas cosas que no tuvo que hacer frente cuando vivía en una monasterio de monjes guerreros. Incluirlo en el libro fue casi subversivo: tradicionalmente, él sería el protagonista. Mi personaje principal, Adoulla, sería el típico mago consejero. Por el contrario, mi objetivo era centrarme en el viejo mago que ha visto mucho y contar con este otro personaje como un contrapunto a su voz cansada y resentida. Hay otra pareja de personajes que sirven esa función, Zamia es uno de ellos. El bildungsroman no era parte del libro. En realidad se trata de este personaje que procede de una bildungsroman fantástica pero que aparece en otra historia. En otro mundo, Rasheed sería el protagonista de su propio libro, pero esa no era la historia que yo quería escribir.

JA: Esa dualidad, esos pares que representan los dos extremos de una misma línea, como Holmes y Watson (el genio que carece de humanidad y Watson que proporciona la humanidad que Holmes nunca tendría). Yarvi tiene a su alrededor algunos hombres mayores que proporcionan la voz de la experiencia y del cansancio. Esencialmente, su voz es inocente. Lo mismo que en el libro Primera Ley, y sin ni siquiera pensar en ello, tenía a un joven al que un mentor mayor  equilibraba. Es un escenario atemporal, de algún modo, esos pares que se complementan el uno al otro.

 

Personajes femeninos alejados de los estereotipos

CJ: Una de las cosas que me gustan de vuestras historias es que, como mencionaste en tu anterior presentación Saladin, ambas cuentan con personajes femeninos fuertes, algunos de los cuales se alejan bastante de los estereotipos. Pienso en Laithlin, la madre de Yarvi. Me recordó bastante a Cercei en muchos detalles. También Madre Gundring, una presencia constante durante la historia aunque no esté presente. En el caso de El Trono de la Luna Creciente, por supuesto, tenemos a Zamia, ese estupendo personaje, que cambia de forma y se convierte en un león. Además, tiene una gran importancia dentro de la trama. ¿Por qué elegisteis escribir esos personajes? ¿Qué queríais lograr?

SA: Como dije durante mi presentación aquí en el Festival, se trata de un arquetipo, la típica guerrera del estilo de Xena o cualquier princesa guerrera, una mujer que puede dar una paliza a cualquier hombre, como sucede en las películas de artes marciales. Ese tipo de cine influye mucho en las partes de más acción de la novela. Ese tipo de personajes femeninos capaces de patearle el culo a cualquier, es una declaración de intenciones. Era inevitable que uno de ellos terminara en mi libro. En mi caso, contar con este tipo de personaje también servía para conseguir el ethos que pretendo con este libro, que implica desmantelar estereotipos que existían en occidente sobre los árabes y el Islam. Con el personaje de Zamia, en particular, se trataba de abordar los estereotipos sobre las mujeres árabes, y sobre su sol y cómo se conducen. Por eso hice que el personaje más peleón de todo el libro, que puede literalmente despedazar a un hombre, fuese una adolescente árabe. Eso lo tenía muy claro desde el principio. Tenía un par de personajes que sabía que estarían en la historia desde el comienzo, y ella era uno de ellos. Hay una mujer mayor muy importante también, Litaz, que es una especie de alquimista. Aunque surgió de la propia historia, cuando echo la vista atrás y analizo lo que estaba haciendo, me doy cuenta de que ella es algo así como la científica de la novela. Es la más racional de todos los personajes. Tiene este papel en parte, me di cuenta de ello luego, para servir de contrapunto a la noción de que los personajes femeninos son la caja de resonancia emocional de la novela y la personificación del corazón  de la obra más que de la mente, si es que tiene sentido. Contar con un personaje que mide todo y lo reduce a una fórmula matemática, creo que es algo mucho más potente si se trata de una mujer, porque no estamos habituados a que las mujeres asuman ese tipo de papel. Ella es la Mr. Spock del libro. Pienso que algo interesante puede surgir cuando una mujer, más que un hombre, cumple ese papel.

JA: Cuando escribí Primera Ley, busqué una sociedad épica y fantástica muy patriarcal y medieval. La mayoría de mis personajes eran hombres. Estaba pensando en arquetipos masculinos, supongo, como el mago, el muchacho que se convertirá en rey, el hombre honorable y ese tipo de cosas. Los hice a todos hombres. Me di cuenta con el tiempo que no había hecho justicia a los personajes femeninos, que apenas había alguno en la historia, ni siquiera en el fondo. Por ello, cuando llegó el momento de escribir sobre un nuevo mundo, quise dotarlo de algún tipo de mecánica interna que me permitiese contar con personajes femeninos en la historia de manera fácil.

 

CJ: ¿Por ejemplo, como Sumael?

JA: Exactamente, sí. Tenía la idea de que la esfera de los guerreros, del trabajo y de la guerra sería masculina, y que las mujeres siempre habían detentado la responsabilidad de todo lo relacionado con los hogares, por lo que llevarían colgando la llave de la casa alrededor del cuello. La idea del hogar creció hasta convertirse en todo lo relacionado con la propiedad, el dinero y las divisas. La Reina sería responsable de la propiedad de su marido, lo que la convertiría en responsable del dinero del reino: sería el canciller, el comerciante máximo. Los mercaderes y los capitanes de barco son normalmente mujeres, y muchos oficios son realizados por mujeres, porque tienen que hacerse cargo de los negocios de sus maridos. Medio Rey tiene una gran variedad de este tipo de personajes. Quería escribir muchos tipos distintos de mujeres en esta historia, si podía. Había creado algunas mujeres bastantes “masculinas” antes, realmente agresivas, lo que es maravilloso. Me encantan ese tipo de personajes femeninos, y quería incluir el máximo posible. Esta historia se desarrolla en un momento en el que el dinero adquiere una gran importancia, como sucedió en el mundo vikingo. Cuando los vikingos se expandieron por Asia, trajeron consigo mucha plata. Por ello quería que, ese poder femenino y el del dinero, adquiriese una mayor preeminencia, hasta casi desequilibrar la naturaleza de esta cultura. Las fuerzas que actúan en su contra ponen la historia en movimiento. Por eso está Laithlin, la madre del protagonista, que es bastante fría, calculadora y una comerciante muy astuta, una banquera, en realidad. Se convierte en una persona muy poderosa debido a las innovaciones que introduce en materia de dinero. También hay una capitana de barco, que adquiere una gran importancia en la vida del protagonista.

CJ: No puedo pronunciar su nombre.

JA: Shadikshirram! Se trata de una mujer muy peligrosa y con un físico imponente. También está Sumael, que es navegante, un oficio muy valorado, efectivo e importante porque su habilidad para leer las estrellas y encontrar el camino para ir de un lugar a otro, es clave y poco frecuente. Quería toda la variedad que fuera posible. En el próximo libro, de nuevo, hay un espectro muy amplio de mujeres, con una chica como protagonista:, una joven que intenta imponerse en la esfera masculina y convertirse en guerrera. Desde el principio, quería asegurarme de que, esta vez, incluía una gran variedad de mujeres.

 

CJ: ¿Qué es lo que sucede con la gente con discapacidades, tanto físicas como emocionales? Con frecuencia, cuando hay una discapacidad física suele haber una emocional aparejada. ¿Por qué abundan en estas historias?

JA: Siempre me han fascinado, supongo que porque mucha de la fantasía que leía de niño incluía un montón de héroes perfectos, de físico ideal y muy seguros de sí mismos emocionalmente. Creo que la gente que ha luchado en numerosas batallas suele presentar alguna lesión o suelen quedar heridos física o emocionalmente debido a las experiencias que han vivido. Quería que mis personajes reflejaran eso. Habitualmente escribo personajes marcados, tanto emocional como físicamente. Hay personas en la vida real que luchan constantemente contra discapacidades de todo tipo. Seguramente habría muchas más en una sociedad de corte medieval. Gran cantidad de esos personajes nacían con discapacidades. Hay algunos personajes vikingos que lo eran, como el famoso “Ivan, el Sinhuesos”. Nadie sabe por qué le llamaban así, pero se hacía llevar al campo de batalla encima de un escudo. No podía caminar pero era extremadamente poderoso e importante. Hay una importante tradición en este sentido, un área de interés a tener en cuenta. A mí me interesa cómo la gente que no es perfecta, que vive sin ventajas, se hacen notar y dejan una gran huella en el mundo, muchas veces por medios que no se considerarían muy ortodoxos en su cultura. Siempre me han fascinado ese tipo de personas y creo que no las vemos en fantasía. Por eso, quería incluirlas.

 

CJ: (A Saladin) ¿Dirías que el protagonista de El Trono de la Luna Creciente está herido emocionalmente?

SA: Sí, lo diría. Sus padres fueron víctimas de una muerte violenta, como en Batman. Está exhausto físicamente, lo que era muy importante para mí. Soy asmático y suelo tener problemas para respirar, por lo que era un niño bastante empollón. Como dijo Joe, con frecuencia en las escenas de lucha te encuentras con héroes musculados y de piel brillante que manejan la espada durante horas sin despeinarse. Hay un par de personajes así en mi novela, pero el cansancio físico de mi protagonista era una de las cosas que quería transmitir. Durante gran parte de la trama está agotado, el tipo gordo ya entrado en años que sube una colina y se tiene que parar para recobrar el aliento, pudiendo ser asesinado mientras lo hace. El peaje que Adoulla tiene que pagar es físico y también emocional, al haber vivido una vida en la que ha visto morir a mucha gente y en la que ha tenido que matar también a muchos. Padece de lo que llamamos Síndrome Postraumático y está tratando de distanciarse de ese tipo de vida para  encontrar un poco de paz. Tradicionalmente hay otros personajes menores con discapacidades físicas en ese tipo de sociedad, tal como sucede en Las Mil y Una Noches, que ha sido una gran influencia en el libro. En parte por lo que Joe decía, porque había más discapacidades que, no quiero decir que no tenían cura, pero no se disponía entonces de los medios para tratarlas. Muchas condiciones incapacitantes que hoy pueden tratarse pronto…

JA: ¿Cómo el asma?

SA: Sí, como el asma y como muchas otras. Ese tipo de personas existían con mucha frecuencia en la población. La gente enfermaba y esas enfermedades dejaban marcas físicas, el cuerpo tenía que pagar un peaje en la época pre-industrial de una manera que hoy en día no tiene. Las ciudades de Las Mil y una Noches estaban repletas de hombres con una sola pierna, mujeres con un solo ojo, etc. Esas personas no son necesariamente en las que se centra la novela, se trata de muchos de los amigos de Adoulla –que es un tipo de la calle- que tienen algún tipo de discapacidad física.

 

Ahmed: “La ficción literaria se diferencia de la de género en el sentido de que esta última pone un énfasis muy grande en el argumento”

CJ: Hablemos un poco sobre el oficio de escribir. Me gustaría saber acerca del proceso que seguís para escribir, si escribís esbozos, o fichas de personajes. Cualquier detalle interesante sobre vuestro proceso particular de escritura.

SA: Yo tengo la experiencia limitada de haber escrito sólo una novela y estar teniendo algunas dificultades moderadas con la segunda. Hice esbozos de forma bastante sistemática. La ficción literaria se diferencia de la de género en el sentido de que esta última pone un énfasis muy grande en el argumento. No conozco a demasiados autores de género que no realicen esbozos de un tipo u otro, por el simple hecho de la importancia que tiene integrar el suspense en la estructura, qué sucedió antes que lo que está sucediendo ahora, los personajes tienen que ir a tal sitio antes de encontrar tal cosa, y tienen que hacer esto... la fantasía pone mucho más énfasis en estos detalles que, digamos, la literatura tradicional. Creo que si uno está escribiendo una novela de género, a menos que sea una de esas personas excepcionales que pueden, simplemente, hacer que fluyan desde su interior, la realización de esbozos y resúmenes es bastante fundamental para el oficio. Yo esbozo mucho y también suprimo mucho, probablemente más de lo que sería saludable. De hecho, soy poeta por formación, así que soy muy perfeccionista con cada línea y cada párrafo y cómo se conectan entre sí. Cuando algo no funciona tiendo a eliminarlo. En esencia edito de la misma forma que escribo. Cuando mi editora compró la novela esta fue una de las cosas que destacó. Dijo «me alegro tanto de no tener que editar esto». Se mostró muy contenta con el nivel. Ese es el motivo por el que escribir me lleva una eternidad: hacía tres, cuatro o cinco borradores de un párrafo, los eliminaba; tres, cuatro o cinco versiones de un capítulo, los eliminaba, antes de conseguir lo que realmente necesitaba. Mi consejo es que no hagas eso, porque si no, tardarás cuatro años en escribir una novela que, de otra forma, te llevaría un año.

JA: Mi proceso ha evolucionado mucho y tiende a ser algo diferente en cada libro. Yo solía planificar de forma muy exhaustiva. No empezaba a escribir un libro si no tenía una planificación, del mismo modo que no empezaría a construir una casa si no tuviera unos planos, la probabilidad de que se produjera un derrumbe peligroso era elevada. O sea, que tener un plan siempre es bueno. Siempre estás a tiempo de abandonar el plan más adelante si se te ocurren mejores ideas. Pero si no tienes un plan nunca sabes hacia donde te estás dirigiendo. Yo suelo planificar de forma muy cuidadosa. Con estos libros empecé a planificar con un grado de detalle menos exhaustivo. Tiendo a comenzar con una buena idea de hacia dónde se dirige el libro, dividiéndolo en partes para luego planificar cada parte cuando llego a ella. Normalmente cuando llega el momento de empezar esa parte tengo una idea mucho más clara de quiénes son los personajes, cómo se están desarrollando las relaciones, qué tiene más sentido; de forma que puedo planificar de forma más relajada a medida que voy llegando a cada punto, imaginándome el conjunto de una vez. Es fácil estrangular un proyecto por culpa de una planificación excesiva. Es agradable empezar a escribir y, ojalá, emocionarte con lo que estás haciendo, hacerte una idea de lo que haces, dejar que los personajes hablen los unos con los otros y se desarrollen un poco de forma que tengas la sensación de que «¡Muy bien! Esto va a funcionar. Me gusta como está yendo». Y entonces, si empiezas a planificar con esa sensación en la cabeza, es un poco más vívido, más vibrante y animado. Así que últimamente intento dejar que la escritura y la planificación sean procesos algo más paralelos. Más allá de eso, ¿qué quieres que te diga? Creo que cada cual tiene que descubrir el proceso que funciona mejor en su caso.

SA: Me gustaría decirle a los que aspiran a convertirse en escritores, especialmente de fantasía... que yo empecé a hacer de editor freelance ocasional como segundo trabajo y leí cierta cantidad de novelas inéditas de gente que aspiraba a ser escritor, y muchas de ellas parecían un montón de notas a las que se las había dado la forma de novela. Tengo la impresión de que eso se produce, fundamentalmente, porque la gente trata de imitar a Tolkien y tiene la sensación de que tienen que dedicar un gran esfuerzo a la construcción del mundo, como si tuvieran que incluir todos los detalles. Hay algunos autores que han documentado un lenguaje entero o un mapa con cada uno de los pueblos y ciudades de todo un mundo, incluso cuando la acción tiene lugar solo en esta pequeña parte del mapa, y sin embargo no han escrito demasiada interacción entre los personajes o en el argumento casi no pasa nada. Tener al menos el esqueleto de una planificación, el esqueleto de un esbozo, es casi fundamental para la mayoría de los escritores que empiezan porque, y creo que Joe tiene razón, ese tipo de planificación puede exigirte un precio muy alto y puedes perder el placer que puede generar la energía del momento en el que realmente estás escribiendo. Tengo un consejo muy concreto que para mí funcionó y que he visto funcionar para otros escritores —quien me lo dio a mí era un escritor—: escribe los primeros tres capítulos de tu novela y, luego, escribe el último capítulo. Así sabes hacia donde se dirige todo aunque, evidentemente, luego cambiará. Está claro que no se va a mantener sin cambios, pero tienes una meta y tienes un punto de partida: lo que estás haciendo es construir un puente. Es un truco y no le funcionará a todo el mundo, pero vale la pena intentarlo.

JA: Creo que yo hice eso mismo casi sin planteármelo, no cuando escribí mi primera novela sino cuando me puse a escribir la segunda. No dejaba de tener ideas sobre cuáles podrían ser las escenas finales. Porque cuando estás de lleno en ello aparece otro diálogo, y otro, y otro... y las cosas comienzan a rebosar, como piezas de dominó cayendo... así que yo escribía algunos párrafos de una escena hasta que me aburría, pero así se fue desarrollando el final y cuando llegué a él resulta que ya había escrito de cinco a diez capítulos. Necesitaban ajustes y cambios, pero en esencia todo estaba allí. Insisto, creo que es una recomendación excelente, porque si sabes cuál va a ser el final, si sabes donde está el final, en cierta manera eso dicta el resto de la novela.

 

CJ: ¿Que os parece que pueden sacar de vuestras novelas los lectores españoles?

JA: Espero que los lectores españoles saquen lo mismo que cualquier otro lector, una emocionante mezcla de aventura, un libro apasionante imposible de abandonar con algo de humor. Eso sería lo que me gustaría.

SA: Se te olvidó añadir la modestia (entre risas).

JA: Soy el mismo Dios de la humildad.

SA: Igual que Joe, lo que uno espera es que la historia que está explicando trascienda los idiomas. Espero que encuentren lo mismo que me han dicho los lectores en inglés, lo que han encontrado en mi novela, un mundo interesante con personajes con los que quieren seguir compartiendo sus vidas, un argumento muy emocionante y escenas de lucha divertidas, el material tradicional de las novelas de fantasía. Algo particular para los lectores españoles podría ser la influencia de la cultura y civilización árabes, que evidentemente forma una parte muy importante de la historia de España. Tal vez de forma general los lectores en español, pero especialmente los de España, puedan encontrar determinados reflejos de la arquitectura, la larga sombra de la cultura del Imperio Morisco. Verás algunos reflejos claros de este tipo en lo que en el fondo sigue siendo una novela de fantasía noir muy emocionante.

 

CJ: Para terminar esta maravillosa conversación, Joe, ¿Te gustaría preguntarle algo a Saladin?

JA: ¿Cuándo sale tu segunda novela?

SA: Sabía que me preguntarías eso (entre risas). En 2016 en inglés, al menos, a principios de año. Y espero que no mucho después en español.

 

CJ: ¡Genial! ¿Y a ti ( Saladin) te gustaría preguntarle algo a Joe?

SA: ¿Cómo llegaste a ser tan atractivo?

JA: (Entre risas) No he hecho nada especial, solo paso siete u ocho horas diarias en el gimnasio, sigo una dieta meticulosa, un régimen de cuidado de la piel devastador... esas cosas. ¡Y le doy mucha importancia al afeitado! Dedico dos o tres horas diarias a afeitarme.

0 Comments

The Grace of Ken Liu, una entrevista

4/16/2015

0 Comments

 
por Elías Combarro [email protected]

Ken Liu es uno de los autores de narrativa breve más aclamados en los últimos años. Ha ganado con sus relatos casi todos los premios de literatura de género (Nebula, Hugo, World Fantasy Award...), algunos de ellos, varias veces. Ahora acaba de publicar su primera novela The Grace of Kings, una increíble fantasía épica con el estilo único de Ken Liu. Tuve el placer y el honor de hablar con Ken Liu sobre su novela y sobre su trabajo en general.

 
Elías Combarro: En los últimos años has escrito y publicado más de un centenar de relatos. ¿En qué ha sido diferente la experiencia de escribir tu primera novela? ¿Has tenido que cambiar tu proceso creativo?


Ken Liu: Supuso un gran cambio pasar de los relatos a una novela. Lo que más me sorprendió es la importancia que tiene disponer de un archivo para mantener una continuidad básica. En los relatos, podía tenerlo todo en mi cabeza y solo tomaba notas sobre algunos detalles críticos y recurrentes. Para la novela, sin embargo, tuve que apuntar muchos detalles sobre cada decisión: desde líneas temporales, sub-tramas o ropa, hasta descripciones de los personajes o particularidades lingüísticas, etc. Fue como escribir una enciclopedia de un mundo al mismo tiempo que intentaba avanzar en la historia. Desde entonces, tengo mucho respeto por los guionistas de series de TV que llevan varias temporadas, que también tienen que hacer frente a este tipo de retos a una escala, posiblemente, mucho mayor.
Terminé apostando por una solución tecnológica al mantener una mini-Wikipedia para Dara, mi mundo ficticio. Me vendrá muy bien para escribir los próximos libros de la serie.


EC: En The Grace of Kings encontramos emperadores, guerreros y batallas épicas, pero también naves voladoras y submarinos, dioses y otros elementos mitológicos. ¿Qué es exactamente el silkpunk?


KL: Silkpunk es el nombre que le he dado a una estética basada en una economía y un nivel tecnológico que toman como referente a la China medieval, pero con extrapolaciones y desarrollo de ciertas claves tecnológicas más avanzadas que las existentes en aquella época histórica. Por ejemplo, he imaginado la creación de cometas con fines militares para ser utilizadas como tempranas alas-delta o máquinas voladoras que transportan pasajeros basadas en las linternas volantes de Kong Ming. También hay ecos de motores de vapor, cohetes alimentados con pólvora y otras ideas parecidas. El homenaje al steampunk es obvio.
De la misma manera que el steampunk sirve de puente frecuentemente entre la ciencia ficción y la fantasía (no creo que muchos inventos steampunk funcionen realmente), los aparatos del silkpunk no están pensados para que sean un 100% verosímiles desde el punto de vista de la ingeniería. Aunque me considero un tecnólogo, mi trabajo como escritor se inscribe en la tradición de la fantasía épica occidental y el romance histórico chino y, por lo general, me conformo si mis cálculos de ingeniería muestran que mis invenciones entran dentro de lo que puede ser considerado como funcional.


EC: Has dicho que tu novela se basa en una interpretación libre de la dinastía Han. ¿En qué hechos reales te has basado y qué es fruto de tu imaginación en The Grace of Kings? ¿Qué tipo de investigación has realizado para escribir la novela?


KL: Yo diría que la relación entre la historia que contiene The Grace of Kings y la Contienda Chu-Han (principalmente, de las crónicas de Sima Qian) es la misma que entre el argumento y los personajes del Ulysses de James Joyce y la Odisea. Los lectores que estén familiarizados con este material histórico verán los paralelismos y comprenderán de qué manera este mundo fantástico se basa en él, pero quienes lo desconozcan podrán igualmente disfrutarla. De la misma manera que Joyce quería escribir una novela modernista con ecos mitológicos, yo quiero ofrecer un nuevo tipo de fantasía épica con ecos históricos, no una “historia mágica”.
Soy, después de todo, un fan de lo maravilloso, de las sorpresas y de las batallas descarnadas y los palacios opulentos, por lo que esta novela está repleta de bestias acuáticas que rescatan soldados salvando mares tempestuosos, libros mágicos que conocen nuestros deseos más íntimos, doncellas y princesas que ocultan secretos y conspiraciones, dioses y diosas con sus propios objetivos, y héroes y heroínas que comparten honor y valentía.
La mayor parte de mis investigación se enmarca en dos categorías: por una parte, tuve que leer textos clásicos chinos para extraer los elementos primordiales  de cada episodio, que luego recreé en mi mundo fantástico, teniendo cuidado de que sirvieran como nuevo arco narrativo; la otra parte tiene que ver con las diferentes tecnologías, culturas, idiomas y mitos del silkpunk, lo que significa que tuve que leer patentes antiguas, libros académicos especializados, y todo tipo de simulaciones y modelos informáticos.

 
EC: El universo que has creado para The Grace of Kings es realmente maravilloso, con muchos detalles que lo dotan de credibilidad y vivacidad (pienso en los fragmentos en el idioma Ano o en el significado social de las diferentes posiciones en las que sentarse). ¿De qué manera afrontaste la creación de un mundo entero, con su historia, lenguaje y costumbres?


KL: Leí muchos artículos de distintos autores sobre cómo afrontan la creación de mundos y me quedé con aquellos consejos que a mí me funcionaban. Mi mujer, Lisa, habla más idiomas que yo, por lo que le pedí ayuda para crear el lenguaje artificial. Siempre me han interesado la Historia y la Antropología y sabía que, para construir un mundo creíble, tenía que pensar tanto en la parte más profunda de la cultura como en las expresiones superficiales.
También me inspiré mucho en los modelos culturales del este asiático, e intenté tener cuidado y ser respetuoso con no copiar ningún detalle cultural de manera literal, sino creando algo que recordara al material en el que me había basado sin que fuera una mera representación.
Sobre todo, lo que funcionó para mí fue el duro trabajo de escribir la Wikipedia de Dara, de forma que pudiera estar seguro de que el mundo era sólido, incluso si los lectores solo llegan a vislumbrar un 1%.


EC: The Grace of Kings forma parte de una trilogía. ¿Por qué decidiste iniciarte en las novelas con una serie en vez de con un libro independiente? ¿Cuándo veremos publicados el segundo y tercer libro? ¿Y cuáles son tus planes una vez finalizada la trilogía?

KL: Nunca planeé escribir tochos de 200.000 palabras (¡mucho menos, hacer una serie con ellos!). Yo era escritor de narrativa breve y escribir textos tan largos ha sido algo que he tenido que aprender sobre la marcha. De hecho, The Grace of Kings comenzó como una obra independiente pero, una vez que iba escribiendo, me di cuenta de que los personajes y el mundo que había creado pedían un lienzo más grande y un arco mayor de lo que un solo libro podía proporcionar. Tuve que recortar mis planes para embarcarme en esta novela una y otra vez y, al final, solo tenía sentido estructurar el trabajo en una serie.
La segunda entrega será publicada en 2016 y la tercera en 2017.

 

EC: ¿Dónde pueden encontrar los lectores más información sobre tu trabajo?

KL: Los que estén interesados pueden encontrar información sobre mis novelas, relatos y traducciones en mi web http://kenliu.name . También soy muy activo en Twitter en @kyliu99. Para terminar, me gustaría animar a cualquier fan a suscribirse a mi boletín mensual en http://kenliu.name/mailing-list/ a través del cual se puede participar en sorteos y en el que comparto noticias interesantes, ofrezco adelantos de mis publicaciones futuras y explico partes de mi proceso creativo.

 

EC: ¿Te gustaría añadir alguna otra cosa?

KL: Aparte de mi propia producción, también traduzco bastante ficción del chino al inglés. Una de esas traducciones es The Three-Body Problem, el primer libro de la exitosa serie de ciencia ficción dura de Liu Cixin sobre un primer contacto con otra especie y un viaje interestelar de la humanidad. Me alegra decir que esta obra ha obtenido una nominación a los premios Nebula de este año, lo cual ratifica tanto la capacidad de Liu Cixin como escritor como el atractivo de la historia. Se trata de la primera vez que una obra procedente del chino ha sido considerada para este galardón, y es la segunda vez que una novela traducida (después de Invisible Cities de Italo Calvino) aparece en la lista de nominados.
Me siento muy honrado por haber contribuido a que este libro llegue a los lectores anglófonos y espero que la gente le dé una oportunidad.
Para terminar, quiero agradecerte esta entrevista. Confío que, tanto tú como otros lectores, os divirtáis leyendo The Grace of Kings tanto como yo me divertí escribiéndola.

 

0 Comments
Forward>>

    Archives

    May 2016
    April 2016
    January 2016
    December 2015
    November 2015
    October 2015
    September 2015
    May 2015
    April 2015

    Categories

    All

    RSS Feed

Create a free website
Powered by
Create your own free website

Start your own free website

A surprisingly easy drag & drop site creator. Learn more.
✕